27 de marzo de 2017

Tratamiento del trastorno de estrés postraumático - TEPT

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Hoy en día, existen buenos tratamientos para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Cuando usted tiene trastorno de estrés postraumático (TEPT), tratar lidiar con el pasado puede ser difícil. En lugar de decirlo a los demás cómo se siente, puede que usted decida mantener sus sentimientos reprimidos. Pero hablar con un terapeuta puede ayudarlo a sentirse mejor.

La terapia cognitivo conductual (TCC) es un tipo de terapia utilizada por los psicólogos. Parece que es el abordaje más eficaz para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT). En algunas partes del mundo se proveen dos formas de terapia cognitivo-conductual para los veteranos de guerra con trastorno de estrés postraumático (TEPT): Terapia Cognitiva de Procesamiento (CPT) y la terapia de exposición prolongada (TEP). Para obtener más información acerca de este tipo de terapia, consulte las hojas informativas que aparecen en la página de Tratamientos del Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos.

También existe el mismo tipo de terapia llamada desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular (EMDR por sus siglas en inglés) que se utiliza para el TEPT. Los medicamentos también han demostrado ser eficaces. Un tipo de medicamento conocido como un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (SSRI), que también se utiliza para la depresión, es eficaz para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
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Tipos de terapia cognitivo-conductual

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Qué es la terapia cognitiva?

En la terapia cognitiva, el terapeuta le ayuda a comprender y cambiar su forma de pensar acerca de su trauma y sus consecuencias. Su objetivo es entender cómo ciertos pensamientos acerca de su trauma le causan estrés y hacen al mismo tiempo que sus síntomas empeoren.

Usted aprenderá a identificar cuáles son los pensamientos acerca del mundo y de si mismo que están haciendo que se sienta asustado o molesto. Con la ayuda de su terapeuta, usted aprenderá a reemplazar esos pensamientos con pensamientos más exactos y menos dolorosos o estresantes. Usted también aprenderá maneras de lidiar con algunos sentimientos como la ira, la culpa y el miedo.

Después de un evento traumático, es posible que se eche la culpa por cosas que no podría haber cambiado aunque quisiera. Por ejemplo, un soldado puede sentirse culpable acerca de las decisiones que él o ella tuvo que tomar durante la guerra por razones de vida o muerte. La terapia cognitiva, un tipo de TCC, ayuda a entender que el evento traumático que vivió no fue su culpa.

Qué es la terapia de exposición?

En la terapia de exposición su objetivo es tener menos miedo a sus recuerdos. Se basa en la idea de que las personas aprenden a temer a los pensamientos, sentimientos y situaciones que les recuerdan un evento traumático pasado.

Al hablar de su trauma repetidamente con un terapeuta, usted aprenderá a obtener el control de sus pensamientos y sentimientos sobre el trauma. Usted aprenderá que usted no tiene que tener miedo a sus recuerdos. Esto puede ser difícil al principio y también puede parecer extraño pensar en cosas estresantes a propósito. Pero usted se sentirá menos abrumado con el tiempo, conforme avanza la terapia.

Con la ayuda de su terapeuta, puede cambiar la manera en la que reacciona ante los recuerdos estresantes. Hablar en un lugar donde se sienta seguro lo hace más fácil. Usted puede centrarse en los recuerdos que son menos molestos antes de hablar de otros recuerdos más “duros o peores”. Esto se llama "desensibilización", y le permitirá hacer frente a los malos recuerdos un poco a la vez.

Su terapeuta también le puede pedir que recuerde muchos malos recuerdos a la vez, en lugar de uno a la vez. Esto se llama "inundaciones", y le ayudarán a no sentirse abrumado (lo aprenderá con el tiempo). También se pueden practicar diferentes formas de relajación cuando está teniendo un recuerdo estresante. Los ejercicios de respiración se utilizan a veces para ello.
 
Qué es la desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular (EMDR)?
La desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular (EMDR por sus siglas en inglés) es otro tipo de terapia para el trastorno de estrés postraumático. Al igual que otros tipos de terapia, puede ayudar a cambiar la forma en que usted reacciona a los recuerdos de su trauma.

Mientras piensa o habla de sus recuerdos, nos centraremos en otros estímulos como los movimientos oculares, palmadas y sonidos. Por ejemplo, el terapeuta mueve su mano cerca de su cara, y usted sigue este movimiento con los ojos.

Los expertos todavía están aprendiendo cómo funciona el método de desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular. Los estudios han demostrado que puede ayudar a tener menos síntomas de trastorno de estrés postraumático. Pero la investigación también sugiere que los movimientos oculares no son una parte necesaria del tratamiento.
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Tratamiento con medicamentos

Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) son un tipo de medicamento antidepresivo. Estos pueden ayudarlo a sentirse menos triste y preocupado. Parecen ser útiles, y para algunas personas son muy eficaces. Los ISRS incluyen citalopram (Celexa), fluoxetina (Prozac), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft).

Los productos químicos en el cerebro afectan la forma en que se siente. Por ejemplo, si usted tiene depresión puede que no tenga suficiente cantidad de una sustancia química llamada serotonina. Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina ayudan a elevar el nivel de serotonina en el cerebro.
Existen otros medicamentos que se han utilizado con cierto éxito. Hable con su médico acerca de qué medicamentos son apropiados para usted.

Otros tipos de tratamiento

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Algunos otros tipos de terapia pueden ser útiles en su recuperación. Sin embargo, se necesita más evidencia para apoyar este tipo de tratamiento para el trastorno de estrés postraumático.

La terapia de grupo

Mucha gente quiere hablar de su trauma con otros que han tenido experiencias similares. En la terapia de grupo, usted habla con un grupo de personas que también han pasado por un trauma y que tienen trastorno de estrés postraumático. Compartir su historia con otros puede ayudarle a sentirse más cómodo hablando acerca de su trauma. Esto puede ayudarle a lidiar con sus síntomas, recuerdos y mejorar otras partes de su vida.

La terapia de grupo ayuda a construir relaciones con otras personas que entienden lo que usted ha pasado. Se aprende a lidiar con las emociones como la vergüenza, la culpa, la ira, la rabia y el miedo. Compartir con el grupo también puede ayudarle a construir confianza en sí mismo y la confianza en los demás. Usted aprenderá a concentrarse en su vida actual, en lugar de sentirse abrumado por el pasado.

Psicoterapia psicodinámica breve

En este tipo de terapia, usted aprenderá maneras de lidiar con conflictos emocionales causadas por su trauma. Esta terapia ayuda a entender cómo el pasado afecta la manera como se siente ahora.

Su terapeuta puede ayudarle a:

-Identificar que desencadena los recuerdos de estrés y otros síntomas.
-Encontrar maneras de lidiar con los sentimientos intensos sobre el pasado.
-Ser más consciente de sus pensamientos y sentimientos, así que usted puede cambiar su reacción a ellos.
-Elevar su autoestima.

Terapia familiar

El trastorno de estrés postraumático puede afectar a toda su familia. Sus hijos o los de su pareja pueden no entender por qué se enoja a veces, o por qué usted siempre se encuentra bajo mucho estrés. Ellos pueden sentir miedo, culpa o enojo incluso por su condición.

La terapia familiar es un tipo de consejo que involucra a toda la familia. El terapeuta le ayuda a usted y a su familia a comunicarse, mantener buenas relaciones, y hacer frente a las emociones fuertes. Su familia puede aprender más acerca de trastorno de estrés postraumático y cómo se trata.

En la terapia de familia, cada persona puede expresar sus temores y preocupaciones. Es importante ser honesto acerca de sus sentimientos y escuchar a los demás. Usted puede hablar acerca de sus síntomas de trastorno de estrés postraumático y qué los desencadena. También se puede hablar de las partes importantes de su tratamiento y recuperación. Al hacer esto, su familia estará mejor preparado para ayudarle.

Usted puede considerar la posibilidad de terapia individual para los síntomas de trastorno de estrés postraumático y terapia familiar que le ayuden a mejorar sus relaciones con sus seres queridos.

 ¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?
El tratamiento con la terapia cognitivo conductual para el trastorno de estrés postraumático suele durar de 3 a 6 meses. Otros tipos de tratamiento para el trastorno de estrés postraumático pueden durar más tiempo. Si tiene otros problemas de salud mental, así como trastorno de estrés postraumático, el tratamiento puede durar de 1 a 2 años o más.

¿Qué pasa si alguien tiene estrés postraumático y otro problema de salud mental ? ¿El tratamiento es diferente?

Es muy común tener trastorno de estrés postraumático al mismo tiempo que otro problema de salud mental. Los problemas de depresión, abuso de alcohol o drogas, trastorno de pánico y otros trastornos de ansiedad ocurren a menudo junto con el trastorno de estrés postraumático.

En muchos casos, los tratamientos del trastorno de estrés postraumático que se han descrito anteriormente también ayudarán con los otros trastornos. Los mejores resultados del tratamiento cuando se producen tanto trastorno de estrés postraumático y otros problemas se dan cuando tratan juntos ambos trastornos en lugar de uno después del otro.

¿Qué vamos a trabajar en la terapia?

Al iniciar el tratamiento, usted y su terapeuta deben decidir juntos cuáles son las metas que espera alcanzar en la terapia. No todas las personas con trastorno de estrés postraumático tendrán los mismos objetivos de tratamiento. Por ejemplo, no todas las personas con trastorno de estrés postraumático se centran en la reducción de sus síntomas.

Algunas personas quieren aprender la mejor manera de vivir con sus síntomas y cómo hacer frente a otros problemas asociados con el trastorno de estrés postraumático. Tal vez usted quiera sentirse menos culpable y triste. Tal vez le gustaría trabajar en la mejora de sus relaciones en el trabajo, o mejorar la comunicación con sus amigos y familiares.

Su terapeuta le ayudará a decidir cuál de estos objetivos parece más importante para usted, y él o ella deberán discutir con usted las metas que podrían tomar mucho tiempo para lograrse.

 ¿Qué puedo esperar de mi terapeuta?
Su terapeuta le debe dar una buena explicación antes de iniciar la terapia. Usted debe entender por qué su terapeuta toma la decisión de utilizar un tratamiento específico para usted, cuánto tiempo esperan que dure la terapia, y cómo van a saber si está funcionando.

Los dos deben estar de acuerdo desde el principio en si este plan tiene sentido para usted. También deben ponerse de acuerdo sobre lo que van a hacer si la terapia parece no estar funcionando. Si usted tiene alguna pregunta sobre el tratamiento, su terapeuta debe ser capaz de responder a ellos.

Usted debe sentirse cómodo con su terapeuta y sentir que está trabajando como un equipo para hacer frente a sus problemas. Puede ser difícil hablar de situaciones dolorosas en su vida, o sobre las experiencias traumáticas que ha tenido. Los sentimientos que surgen durante la terapia pueden ser aterradores y desafiantes.

Hablar con su terapeuta sobre el proceso de la terapia, y sobre sus esperanzas y temores en cuanto a la terapia, le ayudará a hacer una terapia exitosa. Si no le gusta su terapeuta o siente que el terapeuta no le está ayudando, podría ser útil hablar con otro profesional. En la mayoría de los casos, usted debe decirle a su terapeuta que usted está buscando una segunda opinión.
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http://www.geosalud.com/salud_mental/trastorno-estres-postraumatico-tratamiento-.html
http://holadoctor.com/es/noticias/la-terapia-que-confronta-el-trauma-del-abuso-sexual-ayud%C3%B3-a-ni%C3%B1as-adolescentes-con-tept

Fuente

Treatment of PTSD
U.S. Department of Veteran Affairs

19 de marzo de 2017

Técnicas de Manipulación

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La manipulación es algo universal, prácticamente todo el mundo ha usado técnicas de manipulación sin saberlo. El problema viene cuando uno sólo sabe relacionarse con los demás a través de la manipulación.

Si una persona te propone hacer o pensar algo que tú no quieres hacer o no piensas, pero sin saber cómo acabas haciendo o pensándolo y sintiéndote mal después. Si alguien te sugiere hacer algo donde esa persona se beneficia más que tú. Si en tu relación con alguien a  menudo te hace sentirte culpable, incómodo, es muy posible estés siendo víctima de técnicas de manipulación.
Un bebé o niño aprende que si llora con suficiente convicción es probable que logre ese juguete o golosina que tanto quiere. Cuando el niño se encuentra con un “no” si está acostumbrado a llorar y conseguir sus propósitos, al principio llorará más, hará rabietas hasta que vaya asumiendo que sus lloros ya no manipulan al adulto. Otros psicólogos aquí pensarían que el niño no manipula, sino que ha hecho un aprendizaje y el adulto no ha sabido marcarle los límites en su momento pero, ahora puede hacerlo y el niño desaprenderá la conducta llorar-conseguir lo que quiere.
En el trabajo, a través de  ciertos mensajes que recibimos en los medios de comunicación, entre amigos, pareja, familiares… A menudo, en las relaciones hay veces que uno da y otro recibe y los papeles se alternan. Una persona manipuladora usará unas técnicas sencillas pero efectivas para sacar provecho “tanto si da”, como “si recibe”.
Las técnicas de  manipulación y persuasión son usadas a menudo por estafadores y delincuentes para lograr sus propósitos; otras veces, las utilizan personas para relacionarse sin ser conscientes de ello mientras que otros, pueden tener cierta conciencia.

LAS TÉCNICAS DE  MANIPULACIÓN SE BASAN EN EMOCIONES BÁSICAS

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Las técnicas de manipulación funcionan en determinadas personas porque se juega con las emociones básicas como es la culpa, la vergüenza, el miedo, alagar el ego de la otra persona, puede jugarse con el autoestima de la otra persona (dejar de hablarle, ignorarle) o hacer un chantaje emocional.
Si en alguna de tus relaciones te encuentras haciendo cosas que nunca hubieras hecho y éstas te producen cierta incomodidad, para un momento y reflexiona sobre lo que está ocurriendo ¿Crees que te están pudiendo inducir a cambiar o crees que tú mismo estás buscando el cambio?
El manipulador tienen una visión particular de sentir y comportarse, el primero es él, y los demás son instrumentos que puede usar para lograr sus propósitos. Se podría decir que el manipulador tiene un marcado rasgo de egoísmo y son muy hábiles haciendo lo que hacen, realmente puede haber unafalta de conciencia de que se relacionan de una forma insana o que pueden estar causando daño porque para ellos es básico, es como son.
Es por esto que muchas veces uno se plantea que los manipuladores no tienen empatía ninguna, es decir, no pueden ponerse en el lugar del otro y de ahí, el no saber que puede estar causándole daño, puede haber faltas de respeto y entender que él es quien sabe, quien tiene la verdad de su lado.

TÉCNICAS DE MANIPULACIÓNmanipulacion

  • Hacer sentir culpable, llorar, escenificar desesperación: “Cómo has sido capaz”, “ con lo que yo he echo por ti”, “no me espera esto de ti”,  “si yo te importara no harías eso” son frases típicas que tratan de hacer sentir culpable a quien las recibe. Hacerse la victima es algo que muchas personas manipuladoras usan a menudo.
  • Ellos/ellas son los árbitros de la conducta: “Deberías haber echo”, “Debes hacer”, de esta manera proyectan culpabilidad y sentimiento de vergüenza en la otra persona que por incomodidad puede hacer lo que le dicen cuando en el fondo  no está de acuerdo.
  • Criticar, pueden llegar a tejer una red mentiras, ridiculizar al otro, sea cara a cara para hacerle sentir molesto (hacerle sentir culpable o sentir vergüenza) o a terceras personas, en el trabajo, amigos, familia. Inventar mentiras para desacreditar.
  • Esta técnica está dentro de las técnicas del acoso moral. El manipulador “castiga” a la persona de esta manera, usando la critica y la vergüenza con lo que la víctima es más susceptible de ser manipulada.
  • No establecen relaciones igualitarias. Ellos hablan o deciden que no lo harán y tampoco te escucha. Imponen, o se hace lo que dicen o no hay conversación. Ellos son los que han decidido  llevar el control en esa relación.
  • No suelen pasar desapercibidos, pueden llegar a ser muy generosos haciendo favores, obsequiando con regalos; es una táctica luego en base a lo regalado pedirán tú hagas otras cosas que ellos necesitan. Pueden resultar encantadores, simpáticos, excelente personas. El problema es que suele ser una apariencia y lo que más les importa es el beneficio que tú puedas aportarles.
  • La manipulación por miedo, las amenazas, la coacción, si no haces lo que dicen sufrirás las consecuencias. No respetan tu libertad de decisión en tu conducta, has de hacer lo que ellos han decidido.
  • A menudo piden a otros que hagan cosas y ellos se llevan el merito.

QUÉ HACER FRENTE A LA MANIPULACIÓN:

Si en tu relación con alguien crees que a menudo  estás siendo manipulado/a, dile a esa persona que en ese momento no puedes seguir hablando (atendiendo lo que te dice). De esta manera tendrás tiempo para pensar bien qué te está diciendo, qué te está proponiendo, si te está haciendo sentir culpable etc.
Analiza y escribe cómo te sientes a menudo con esa persona, si te hace sentir culpable a menudo, se hace la víctima, te critica, te invita hacer cosas que no deseas. Ahí te darás cuenta si tú estás permitiendo a alguien que te manipule usando la culpa, el miedo, la vergüenza, el chantaje emocional etc
Los manipuladores saben bien que a la gente en general le cuesta mucho decir :No. En base a esto y a su habilidad actúan. Si alguien te da algo que tú no habías pedido y luego te pide un favor (por ejemplo) es más difícil te niegues.
El manipulador no va directo, usará “atajos” para lograr obtener de la otra persona lo que desea. Un manipulador tiene todos los derechos pero no concede los mismos a los demás.
http://depsicologia.com/tecnicas-manipulacion/
Blanca

Victimismo Crónico

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Todos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un “victimismo crónico”. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad.

En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa.

En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.

Radiografía de una víctima crónica


- Deforman la realidad. Este tipo de personas creen firmemente que la culpa de lo que les sucede es de los demás, nunca es suya. En realidad, el problema es que tienen una visión deformada de la realidad, poseen un locus de control externo, y creen que tanto las cosas positivas como las negativas que ocurren en su vida no dependen directamente de su voluntad, sino de las circunstancias externas. Además, sobredimensionan los aspectos negativos, desarrollando un pesimismo exacerbado que les llevan a centrarse solo en las cosas negativas que les suceden, obviando las positivas.

- Hallan consuelo en el lamento. Estas personas creen que son víctimas de los demás y de las circunstancias, por lo que no se sienten culpable ni responsables de nada de lo que les sucede. Como resultado, lo único que les queda es lamentarse. De hecho, suelen encontrar placer en el acto de quejarse porque así asumen mejor su papel de "pobres víctimas" y logran llamar la atención de los demás. Estas personas no piden ayuda para solucionar sus problemas, solo se lamentan de sus desdichas en la búsqueda desenfrenada de compasión y protagonismo.

- Buscan culpables continuamente. Las personas que asumen el papel de víctimas eternas, desarrollan una actitud recelosa, suelen creer que los demás siempre actúan de mala fe, solo para ponerles la zancadilla. Por eso, suelen tener un afán casi morboso por descubrir agravios nimios, sentirse discriminados o maltratados, solo para reafirmar su papel de víctimas. Así, terminan desarrollando una hipersensibilidad y se convierten en especialistas en formar una tormenta en un vaso de agua.

- Son incapaces de realizar una autocrítica sincera. Estas personas están convencidas de que no tienen la culpa de nada, por lo que no hay nada que criticar en sus comportamientos. Como la responsabilidad es de los demás, no aceptan las críticas constructivas y, mucho menos, realizan un examen de conciencia a fondo que les lleve a cambiar su actitud. Para estas personas, los errores y defectos de los demás son intolerables, mientras que los propios son una simple sutileza. Después de todo, las víctimas son ellos.

¿Cuáles son sus estrategias?


Para que una persona pueda asumir el papel de víctima, tiene que haber un culpable. Por tanto, debe desarrollar una serie de estrategias que le permitan lograr que la otra persona asuma la culpabilidad en el asunto. Si no somos conscientes de estas estrategias, es probable que caigamos en sus redes y que incluso estemos dispuestos a cargar con toda la culpa sobre nuestras espaldas.

1. Retórica victimista

Básicamente, la retórica de esta persona se dirige a descalificar los argumentos de su adversario. Sin embargo, en realidad no refuta sus afirmaciones con otros argumentos que sean más válidos, sino que se encarga de que la otra persona asuma, sin darse cuenta, el papel de atacante. 

¿Cómo lo hace? Simplemente asume el rol de víctima en la discusión, de forma que la otra persona quede como alguien autoritario, poco empático o hasta agresivo. Es lo que se conoce en el ámbito de la argumentación como “retórica centrista” ya que la persona se encarga de mostrar a su adversario como un extremista, en lugar de preocuparse por refutar sus afirmaciones. De esta manera, cualquier argumento que esgrima su adversario, será solo una demostración de su mala fe. 

Por ejemplo, si una persona se atreve a contrastar una afirmación con un hecho irrefutable o con estadísticas provenientes de fuentes fiables, la víctima no le responderá con hechos sino que dirá algo así como: “Siempre me estás atacando, ahora dices que miento” o “Estás intentando imponer tu punto de vista, haz el favor de disculparte”.

2. Retirada victimista

En algunos casos, el discurso de la víctima está dirigido a eludir su responsabilidad y evitar tener que disculparse o reconocer su error. Por eso, intentará escabullirse de la situación. Para lograrlo, su estrategia consiste en desprestigiar el argumento del vencedor, pero sin llegar a reconocer que estaba equivocado.

¿Cómo lo hace? Una vez más, asume el rol de víctima, juega con los datos a su antojo y los manipula a su conveniencia con el objetivo de sembrar la confusión. Básicamente, esta persona proyectará sus errores en el otro.

Por ejemplo, si una persona le responde con un dato comprobado, que niega su afirmación anterior, la víctima no reconocerá su error. En todo caso, intentará hacer una retirada digna y dirá algo así como: “Ese hecho no niega lo que he dicho. Por favor, no cree más confusión y caos” o “Me está culpando de confundir a los demás, no tiene educación, es evidente que es inútil discutir con usted porque no atiende a razones”, cuando en realidad quien crea el desconcierto es él mismo. 

3. Manipulación emocional

Una de las estrategias preferidas de las víctimas crónicas es la manipulación emocional. Cuando esta persona conoce bastante bien a su interlocutor, no dudará en echar mano al chantaje emocional para poner el tablero a su favor y adoptar el rol de víctima. De hecho, estas personas son muy hábiles reconociendo emociones, por lo que utilizan cualquier resquicio de duda o culpa en su beneficio.

¿Cómo lo hacen? Descubren el punto débil de su adversario y explotan la empatía que este puede sentir. De esta forma, terminan envolviéndole en su tela de araña, para que esa persona adopte toda la responsabilidad y el papel de verdugo, mientras ellos se quedan cómodos en su rol de víctimas y pueden seguir lamentándose.

Por ejemplo, una madre que no quiere reconocer sus errores, puede poner la culpa en el hijo diciendo cosas del tipo: “Con todo lo que he hecho por ti, y así me pagas”. Sin embargo, este tipo de manipulación también es muy común en las relaciones de pareja, entre amigos e incluso en el ámbito laboral.

¿Cómo enfrentar a este tipo de personas?

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El primer paso consiste en darse cuenta de que estamos ante una persona que asume el rol de víctima. Luego, se trata de resistir el embate y no dejar que nos enrede en su juego. Lo más sensato es decirle que no tenemos tiempo para escuchar sus lamentaciones, que si quiere ayuda o una solución, con gusto le ayudaremos, pero que no estamos dispuestos a perder tiempo y energía escuchando continuamente sus quejas.

Recuerda que lo más importante es que estas personas no te arruinen el día descargando en ti su dosis de negatividad y, sobre todo, que no te hagan sentir culpable. No olvides que solo te puede herir emocionalmente, aquel al que le des suficiente poder.
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http://www.rinconpsicologia.com/2015/06/victimismo-cronico-personas-que.html

17 de marzo de 2017

Depresión

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¿Qué es la depresión?


Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y desaparecen en unos días. Cuando una persona tiene un trastorno depresivo, este interfiere con la vida diaria y el desempeño normal y causa dolor tanto para quien padece el trastorno como para quienes se preocupan por él o ella. La depresión es una enfermedad común pero grave y la mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento para mejorar.
Muchas personas con una enfermedad depresiva nunca buscan tratamiento. Pero la gran mayoría, incluso aquellas con los casos más graves de depresión, pueden mejorar con tratamiento. Intensivas investigaciones de la enfermedad han resultado en el desarrollo de medicamentos, psicoterapias, y otros métodos para tratar a las personas con este trastorno incapacitante.
La depresión es una enfermedad común pero grave.
La mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento para mejorar.

¿Cuáles son los diferentes tipos de depresión?

Existen varios tipos de trastornos depresivos. Los más comunes son el trastorno depresivo grave y el trastorno distímico.
El trastorno depresivo grave, también llamado depresión grave, se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave incapacita a la persona y le impide desenvolverse con normalidad. Un episodio de depresión grave puede ocurrir solo una vez en el curso de vida de una persona, pero mayormente, recurre durante toda su vida.
El trastorno distímico, también llamado distimia, se caracteriza por sus síntomas de larga duración (dos años o más), aunque menos graves, pueden no incapacitar a una persona pero sí impedirle desarollar una vida normal o sentirse bien. Las personas con distimia también pueden padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.
Algunas formas de trastorno depresivo muestran características levemente diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estas formas de depresión. Estas incluyen:
Depresión psicótica, que ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por alguna forma de psicosis, tal como ruptura con la realidad, alucinaciones, y delirios.
Depresión posparto, la cual se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula que del 10 al 15 por ciento de las mujeres padecen depresión posparto luego de dar a luz.1
El trastorno afectivo estacional, se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante los meses del invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar. La depresión generalmente desaparece durante la primavera y el verano. El trastorno afectivo estacional puede tratarse eficazmente con terapia de luz, pero aproximadamente el 50% de las personas con trastorno afectivo estacional no responden solamente a la terapia de luz. Los medicamentos antidepresivos y la psicoterapia pueden reducir los síntomas del trastorno afectivo estacional, ya sea de forma independiente o combinados con la terapia de luz.2
El trastorno bipolar, también llamado enfermedad maniaco-depresiva, no es tan común como la depresión grave o la distimia. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios ciclicos en el estado de ánimo que van desde estados de ánimo muy elevado (por ejemplo, manía) a estados de ánimo muy bajo (por ejemplo, depresión). Visite el sitio web del NIMH para obtener mós información sobre el trastorno bipolar (en inglés).

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

No todas las personas con enfermedades depresivas padecen los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia, y duración de los síntomas pueden variar según la persona y su enfermedad en particular.

Síntomas

  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, o vacío
  • Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo
  • Sentimientos de culpa, inutilidad, y/o impotencia
  • Irritabilidad, inquietud
  • Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las relaciones sexuales
  • Fatiga y falta de energía
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles, y para tomar decisiones
  • Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado
  • Comer excesivamente o pérder el apetito
  • Pensamientos suicidas o intentos de suicidio
  • Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que no se alivian incluso con tratamiento

¿Qué enfermedades coexisten con la depresión?

La depresión a menudo coexiste con otras enfermedades. Tales enfermedades pueden presentarse antes de la depresión, causarla, y/o ser el resultado de esta. Es probable que la mecánica detrás de este cruce entre la depresión y otras enfermedades difiera según las personas y las situaciones. No obstante, estas otras enfermedades concurrentes deben ser diagnosticadas y tratadas.
Los trastornos de ansiedad, tales como el trastorno de estrés postraumático, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la fobia social, y el trastorno de ansiedad generalizada, acompañan frecuentemente a la depresión.3,4 Las personas que padecen trastorno de estrés postraumático están especialmente predispuestas a tener depresión concurrente. El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad debilitante que puede aparecer como resultado de una experiencia aterradora o muy difícil, tal como un ataque violento, un desastre natural, un accidente, un ataque terrorista, o un combate militar.
Las personas con trastorno de estrés postraumático a menudo reviven el suceso traumático con escenas retrospectivas (retroceso al pasado), recuerdos, o pesadillas. Otros síntomas incluyen irritabilidad, arrebatos de ira, profundo sentimiento de culpa, y evasión de pensamientos o conversaciones sobre la experiencia traumática. En un estudio financiado por el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés), investigadores descubrieron que más del 40 por ciento de las personas con trastorno de estrés postraumático también sufrieron de depresión en intervalos de uno y cuatro meses luego de la experiencia traumática.5
El abuso o la dependencia del alcohol o de otras sustancias también pueden ser coexistentes con la depresión. De hecho, investigaciones han indicado que la coexistencia de trastornos del ánimo y la adicción a sustancias son dominantes entre la población de los Estados Unidos.6
La depresión a menudo coexiste con otras condiciones médicas como enfermedad cardiaca, derrame cerebral, cáncer, VIH/SIDA, diabetes, y la enfermedad de Parkinson. Estudios han demostrado que las personas que padecen depresión además de otras enfermedades médicas graves, tienden a presentar síntomas más graves, tanto de la depresión como de las enfermedades médicas, a adaptarse con mayor dificultad a su condición médica, y a tener que afrontar costos médicos más altos que aquellas que no tienen depresión coexistente.7 Investigaciones han obtenido una cantidad creciente de evidencia de que tratar la depresión también puede ayudar a mejorar la evolución de la enfermedad concurrente.8
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¿Qué causa la depresión?

No existe una causa única conocida de la depresión. Más bien, esta parece ser el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos.
Investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro. Las tecnologías para obtener imágenes del cerebro, tales como las imágenes por resonancia magnética, han demostrado que el cerebro de las personas con depresión luce diferente del de quienes no la padecen. Las áreas del cerebro responsables de la regulación del ánimo, pensamiento, apetito, y comportamiento parecen no funcionar con normalidad. Además, hay importantes neurotransmisores, sustancias químicas que las células del cerebro utilizan para comunicarse, que parecen no estar en equilibrio. Pero estas imágenes no revelan las causas de la depresión.
Investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro.
Algunos tipos de depresión tienden a transmitirse de generación en generación, lo que sugiere una relación genética. Sin embargo, la depresión también puede presentarse en personas sin antecedentes familiares de depresión.9 La investigación genética indica que el riesgo de desarollar depresión es consecuencia de la influencia de múltiples genes que actúan junto con factores ambientales u otros.10
Además, los traumas, la pérdida de un ser querido, una relación dificultosa, o cualquier situación estresante puede provocar un episodio de depresión. Episodios de depresión subsiguientes pueden ocurrir con o sin una provocación evidente.
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¿Cómo experimentan las mujeres la depresión?

La depresión es más común en mujeres que en hombres. Hay factores biológicos, de ciclo de vida, hormonales, y psicosociales que son únicos de la mujer, que pueden ser relacionados con que las tasas de depresión sean más elevadas entre las mujeres. Investigadores han demostrado que las hormonas afectan directamente las sustancias químicas del cerebro que regulan las emociones y los estados de ánimo. Por ejemplo, las mujeres son particularmente vulnerables a la depresión luego de dar a luz, cuando los cambios hormonales y físicos junto con la nueva responsabilidad por el recién nacido, pueden resultar muy pesados. Muchas mujeres que acaban de dar a luz padecen un episodio breve de tristeza transitoria, pero algunas sufren de depresión posparto, una enfermedad mucho más grave que requiere un tratamiento activo y apoyo emocional para la nueva madre. Algunos estudios sugieren que las mujeres que padecen depresión posparto, a menudo han padecido previos episodios de depresión.
Algunas mujeres también pueden ser susceptibles a sufrir una forma grave del síndrome premenstrual, aveces llamado trastorno disfórico premenstrual. Esta es una enfermedad producida por cambios hormonales que ocurren cerca del periodo de la ovulación y antes de que comience la menstruación. Durante la transición a la menopausia, algunas mujeres experimentan un mayor riesgo de sufrir depresión. Científicos están explorando la forma en la que la elevación y la disminución cíclicas del estrógeno y de otras hormonas pueden afectar la química del cerebro que está relacionada con la enfermedad depresiva.11
Finalmente, muchas mujeres enfrentan el estrés adicional del trabajo y de las responsabilidades del hogar, cuidado de los hijos y padres ancianos, maltrato, pobreza, y tensiones de las relaciones. Aún no está claro por qué algunas mujeres que enfrentan desafíos inmensos padecen de depresión, mientras que otras con desafíos similares no la padecen.

¿Cómo experimentan los hombres la depresión?

Los hombres experimentan la depresión de manera distinta que las mujeres y pueden enfrentar los síntomas de diferentes modos. Los hombres tienden más a reconocer que sienten fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en las actividades que antes resultaban placenteras, y que tienen el sueño alterado, mientras que las mujeres tienden más a admitir sentimientos de tristeza, inutilidad, o culpa excesiva.12,13
Los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de acudir al alcohol o a las drogas cuando están deprimidos, frustrados, desalentados, irritados, enojados, o a veces abusivos. Algunos hombres se envician al trabajo para evitar hablar acerca de su depresión con la familia o amigos o comienzan a mostrar un comportamiento imprudente o riesgoso. Y aunque en los Estados Unidos, son más las mujeres que intentan suicidarse, son más los hombres que mueren por suicidio.14

¿Cómo experimentan los ancianos la depresión?

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La depresión no es algo normal del envejecimiento y existen estudios que muestran que la mayoría de los ancianos se sienten satisfechos con sus vidas a pesar del aumento de dolores físicos. Sin embargo, cuando la depresión se presenta en ancianos, puede ser pasada por alto porque ellos pueden mostrar síntomas menos evidentes y porque pueden estar menos propensos a sufrir o reconocer sentimientos de tristeza o pena.15
Además, los ancianos pueden tener más condiciones médicas tales como enfermedad cardiaca, derrame cerebral, o cáncer, las cuales pueden provocar síntomas de depresión, o pueden estar tomando medicamentos cuyos efectos secundarios contribuyen a la depresión. Algunos adultos mayores pueden padecer lo que algunos médicos llaman depresión vascular, también llamada depresión arterioesclerótica o depresión isquémica subcortical. La depresión vascular puede suceder cuando los vasos sanguíneos pierden flexibilidad y se endurecen con el tiempo y se contraen. Este endurecimiento de los vasos evita que el flujo normal sanguíneo llegue a los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro. Las personas con depresión vascular pueden tener o estar en riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular o derrame cerebral coexistente.16
Aunque muchas personas suponen que las tasas más altas de suicidio se dan entre los jóvenes, en realidad se dan entre los hombres blancos mayores de 85 años. Muchos sufren una enfermedad depresiva que los médicos no pueden detectar, a pesar del hecho de que estas víctimas de suicidio a menudo visitan a su médico dentro del mes anterior a su muerte.17
La mayoría de los ancianos con depresión mejoran cuando reciben tratamiento con antidepresivos, psicoterapia, o una combinación de ambos.18 Investigaciones han demostrado que tanto la medicación sola como los tratamientos combinados son eficaces para reducir la tasa de reaparición de la depresión en adultos.19 La psicoterapia sola también puede prolongar los períodos sin depresión, especialmente en ancianos con depresión leve y es particularmente útil para aquellos que no pueden o no desean tomar antidepresivos.20, 21
La depresión no es algo normal del envejecimiento.

¿Cómo experimentan los niños y los adolescentes la depresión?

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Científicos y médicos han comenzado a considerar seriamente el riesgo de la depresión en niños. Investigaciones han mostrado que la depresión en la niñez a menudo persiste, recurre, y se prolonga en la adultez especialmente si no se recibe tratamiento. La presencia de la depresión en la niñez también tiende a predecir enfermedades más graves en la edad adulta.22
Un niño con depresión puede fingir estar enfermo, negarse a ir a la escuela, aferrarse a un padre, o preocuparse de que uno de sus padres pueda morir. Los niños mayores pueden estar de mal humor, meterse en problemas en la escuela, ser negativos e irritables, y sentirse incomprendidos. Como estas señales pueden percibirse como cambios de ánimo normales típicos de los niños mientras avanzan por las etapas del desarrollo, puede ser difícil diagnosticar con exactitud que una persona joven padece depresión.
Antes de la pubertad, los niños y las niñas tienen las mismas probabilidades de sufrir trastornos de depresión. Sin embargo, a los 15 años, las mujeres tienen el doble de probabilidad que los hombres de haber padecido un episodio de depresión grave.23
La depresión en los adolescentes se presenta en un momento de grandes cambios personales, cuando hombres y mujeres están definiendo una identidad distinta a la de sus padres, lidiando con asuntos de género y su sexualidad emergente, y tomando decisiones por primera vez en sus vidas. La depresión en la adolescencia a menudo coexiste con otros trastornos tales como ansiedad, comportamiento perturbador, trastornos alimenticios, o abuso de sustancias. También puede conducir a un aumento en el riesgo de suicidio.22,24
Un estudio clínico financiado por el NIMH que abarcó a 439 adolescentes con depresión grave descubrió que una combinación de medicación y psicoterapia era la opción de tratamiento más efectiva.25 Otras investigaciones financiadas por el NIMH están desarrollando y probando maneras de prevenir el suicidio en niños y adolescentes, incluyendo diagnóstico y tratamiento tempranos y un mejor entendimiento del pensamiento suicida.
La depresión en la niñez a menudo persiste, recurre, y se prolonga en la adultez especialmente si no se recibe tratamiento.

¿Cómo se detecta y trata la depresión?

La depresión, aun en los casos más graves, es un trastorno altamente tratable. Al igual que con muchas enfermedades, mientras más pronto pueda comenzar el tratamiento, más efectivo es y las probabilidades de prevenir una repetición son mayores.
El primer paso para obtener el tratamiento adecuado es visitar a un médico. Ciertos medicamentos y condiciones médicas, tales como virus o trastornos de tiroides, pueden provocar los mismos síntomas que la depresión. Un médico puede descartar estas posibilidades por medio de un examen físico, una entrevista, y pruebas de laboratorio. Si el médico puede descartar a una condición médica como la causa, él o ella debe llevar a cabo una evaluación psicológica o referir al paciente a un profesional de la salud mental.
El médico o profesional de la salud mental llevará acabo una evaluación diagnóstica completa. Él o ella debe conversar con el paciente sobre cualquier antecedente familiar de depresión y obtener todos los antecedentes de los síntomas, por ejemplo, cuándo comenzaron, cuánto han durado, su gravedad, y si ocurrieron antes, y si los síntomas ocurrieron antes, cómo fueron tratados. Él o ella también debe preguntar si el paciente consume alcohol o drogas y si ha tenido pensamientos suicidas o de muerte.
Una vez diagnosticada, una persona con depresión puede ser tratada con varios métodos. Los tratamientos más comunes son la medicación y la psicoterapia.
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Medicamentos

Los antidepresivos normalizan las sustancias químicas naturales del cerebro llamadas neurotransmisores, principalmente la serotonina y la norepinefrina. Otros antidepresivos normalizan el neurotransmisor dopamina. Los científicos que estudian la depresión han descubierto que estas sustancias químicas en particular participan en la regulación de los estados de ánimo, pero no están seguros de cómo exactamente funcionan.
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Los tipos de medicamentos antidepresivos más nuevos y populares se llaman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Entre los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se encuentran la fluoxetina (Prozac), el citalopram (Celexa), la sertralina (Zoloft), y varios otros. Los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina son similares a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina e incluyen la venlafaxina (Effexor) y la duloxetina (Cymbalta). Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina son más populares que los antidepresivos más antiguos, como los tricíclicos (llamados así por su estructura química) y los inhibidores de la monoamino oxidasa porque tienden a tener menos efectos secundarios. No obstante, los medicamentos pueden tener distintos efectos en las personas, no existe una única propuesta cuando se trata de medicamentos. Por lo tanto, los antidepresivos tricíclicos o los inhibidores de la monoamino oxidasa pueden ser la mejor opción para ciertas personas.
Las personas que tomen inhibidores de la monoamino oxidasa deben atenerse a significativas restricciones alimenticias y medicinales para evitar posibles interacciones graves. Deben evitar ciertos alimentos que contienen niveles altos de la sustancia tiramina, la cual está presente en muchos quesos, vinos, y pepinillos así como en algunos medicamentos descongestivos. Los inhibidores de la monoamino oxidasa interactúan con la tiramina de tal forma que pueden causar un aumento agudo en la presión arterial, lo cual podría llevar a un derrame cerebral. El médico debe proporcionarle al paciente que tome inhibidores de la monoamino oxidasa una lista completa de los alimentos, medicamentos, y substancias prohibidas.
Con cualquier clase de antidepresivo, los pacientes deben tomar dosis regulares durante al menos tres a cuatro semanas antes de poder experimentar un efecto terapéutico completo. Deben continuar con los medicamentos durante el tiempo especificado por su médico, aun si se siente mejor, para de esta manera evitar una recaída de la depresión. Los medicamentos únicamente deben interrumpirse bajo supervisión médica. Algunos medicamentos deben dejarse de tomar gradualmente a fin de darle al organismo tiempo para ajustarse. Aunque los antidepresivos no forman hábito ni son adictivos, el dejar de tomar repentinamente un antidepresivo puede provocar síndrome de abstinencia o una recaída. Algunos personas, tales como aquellas que sufren depresión crónica o recurrente, pueden necesitar medicamentos por tiempo indefinido.
Además, si un medicamento no funciona, el paciente debe estar dispuesto a probar otro. Investigaciones financiadas por el NIMH han demostrado que los pacientes que no mejoraron luego de tomar un primer medicamento aumentaron sus probabilidades de liberarse de los síntomas luego de cambiar a otro medicamento o agregar uno nuevo al que ya estaban tomando.26,27
Algunas veces se utilizan estimulantes, medicamentos para la ansiedad, u otros medicamentos en combinación con un antidepresivo, especialmente si el paciente padece un trastorno mental o físico coexistente. Sin embargo, ni los medicamentos para la ansiedad ni los estimulantes son efectivos contra la depresión si se toman solos y ambos deben tomarse solamente bajo estrecha supervisión médica.

¿Cuáles son los efectos secundarios de los antidepresivos?

Los antidepresivos pueden causar efectos secundarios leves y a menudo temporales en algunas personas, pero por lo general, no son duraderos. Sin embargo, cualquier reacción inusual o efecto secundario que interfiera con el desempeño normal debe ser inmediatamente comunicado al médico.

Efectos Secundarios

Los efectos secundarios más comunes asociados con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina incluyen:
  • Dolor de cabeza—generalmente es temporal y pasa.
  • Náuseas—temporales y generalmente de breve duración.
  • Insomnio y nerviosismo (dificultad para dormir o despertar con frecuencia durante la noche)—pueden ocurrir durante las primeras semanas pero a menudo disminuyen con el tiempo o con la reducción de la dosis.
  • Inquietud (sensación de ansiedad y nerviosismo).
  • Problemas sexuales—tanto hombres como mujeres pueden experimentar problemas sexuales que incluyen disminución del deseo sexual, disfunción eréctil, eyaculación retardada, o anorgasmia (incapaz de tener un orgasmo).
Los antidepresivos tricíclicos también pueden causar algunos de los siguientes efectos secundarios:
  • Boca seca—beber mucha agua, mascar chicle, y cepillarse los dientes a diario ayuda con esto.
  • Estreñimiento—ingerir más cereales de fibra, pasas, frutas, y verduras ayudan con esto.
  • Problemas de la vejiga—puede haber dificultad para vaciar la vejiga y el chorro de orina puede ser más débil que de costumbre. Es posible que los hombres mayores que sufren agrandamiento de la próstata resulten más afectados. Notifique de inmediato al médico si siente dolor al orinar.
  • Problemas sexuales—puede variar el desempeño sexual y los efectos secundarios son similares a los de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
  • Visión borrosa—a menudo desaparece rápidamente y no necesitará una nueva receta de lentes correctivos.
  • Somnolencia (tener sueño) durante el día—generalmente desaparece rápidamente pero se debe evitar conducir u operar maquinaria pesada mientras exista un estado de somnolencia. Los antidepresivos con mayor efecto sedante generalmente se toman por la noche para ayudar a dormir y evitar la somnolencia durante el día.
Informe inmediatamente a un doctor sobre cualquier efecto secundario inusual.

Advertencia de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés) sobre los antidepresivos

A pesar de que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y otros antidepresivos son relativamente seguros y populares, algunos estudios han demostrado que pueden causar efectos no deseados en algunas personas, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. En el 2004, la FDA revisó exhaustivamente los resultados publicados y no publicados de estudios clínicos controlados sobre antidepresivos que abarcaron a casi 4.400 niños y adolescentes. Esta revisión reveló que el 4 por ciento de quienes tomaban antidepresivos tuvieron pensamientos suicidas o intentaron suicidarse (aunque ningún suicidio ocurrió) en comparación al 2 por ciento de quienes tomaron placebos.
Esta información instó a la FDA a adoptar, en el 2005, una etiqueta de advertencia de “caja negra” en todos los medicamentos antidepresivos para alertar al público acerca del posible aumento en el riesgo de pensamientos suicidas o intentos de suicidio en niños y adolescentes que toman antidepresivos. En el 2007, la FDA propuso que los fabricantes de todos los medicamentos antidepresivos extendieran la advertencia para incluir a pacientes jóvenes de hasta 24 años. Una advertencia de “caja negra” es la advertencia más seria que se aplica en las etiquetas de medicamentos recetados.
La advertencia destaca que los pacientes de todas las edades que toman antidepresivos deben ser cercanamente observados, especialmente durante las primeras semanas del tratamiento. Los posibles efectos secundarios que se deben buscar son empeoramiento de la depresión, pensamiento o comportamiento suicida, o cualquier cambio inusual en el comportamiento tal como falta de sueño, inquietud, o aislamiento de situaciones sociales normales. La advertencia agrega que las familias y los cuidadores del paciente también deben ser informados de la necesidad de observar cercanamente y notificar cualquier cambio en el paciente al médico. La información más reciente de la FDA se puede encontrar en su sitio web .
Los resultados de una revisión completa de ensayos pediátricos realizados entre 1988 y 2006 sugieren que los beneficios de los medicamentos antidepresivos pueden ser mayores que los riesgos para niños y adolescentes con trastornos graves de depresión y ansiedad.28 El estudio fue parcialmente financiado por el NIMH.
Finalmente, la FDA ha advertido que combinar los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, los cuáles son antidepresivos más nuevos, con uno de los medicamentos “triptán”, que son comúnmente usados para tratar el dolor de migraña, podría causar una enfermedad con peligro de muerte llamada “síndrome de la serotonina.” Una persona con síndrome de la serotonina puede ponerse inquieta/nerviosa, tener alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales), tener temperatura alta, o tener cambios inusuales de presión arterial. El síndrome de la serotonina es generalmente asociado con los antidepresivos más viejos llamados monoamino oxidasa, pero también se puede sufrir de este síndrome con los antidepresivos más nuevos si estos son mezclados con medicamentos incorrectos.
Pacientes de todas las edades que toman antidepresivos deben ser cercanamente observados.

Información sobre la hierba de San Juan

El extracto de hierba de San Juan (Hypericum perforatum L.), un arbusto silvestre de flores amarillas, ha sido utilizado durante siglos en muchos remedios caseros y herbales. Actualmente se la utiliza ampliamente en Europa para tratar la depresión leve a moderada. En los Estados Unidos es uno de los productos botánicos de mayor venta.
Con relación al creciente interés que hay en los Estados Unidos por la hierba de San Juan, los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) dirigieron un estudio clínico para determinar la efectividad de la hierba en el tratamiento de adultos con depresión grave. El estudio, que duró ocho semanas y abarcó a 340 pacientes a quienes se les había diagnosticado depresión grave, asignó al azar una dosis uniforme de hierba de San Juan a un tercio de estos pacientes, un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina comúnmente prescripto a otro tercio, y un placebo al tercio restante. El estudio descubrió que la hierba de San Juan no tuvo más efecto que el placebo en el tratamiento de la depresión grave.29 Sin embargo, en otro estudio se está investigando la efectividad de la hierba de San Juan en el tratamiento de depresión leve o menor.
Otra investigación ha demostrado que la hierba de San Juan puede interferir negativamente con otros medicamentos, incluyendo los utilizados para controlar la infección del VIH. El 10 de febrero del 2000, la FDA publicó una advertencia de salud declarando que la hierba parece interferir con ciertos medicamentos utilizados para tratar enfermedades cardíacas, depresión, convulsiones, ciertos tipos de cáncer, y el rechazo de trasplante de órganos. La hierba también puede interferir con la efectividad de los anticonceptivos orales. Es por estas posibles interacciones que los pacientes deberían siempre consultar con su médico antes de tomar cualquier suplemento a base de hierbas.

Psicoterapia

Varios tipos de psicoterapia o “terapia de diálogo” pueden ayudar a las personas con depresión.
Algunos tratamientos son de corto plazo (10 a 20 semanas) y otros son de largo plazo, según las necesidades del individuo. Existen dos tipos principales de psicoterapia, la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal, las cuáles han probado ser efectivas en el tratamiento de la depresión. Al enseñar nuevas maneras de pensar y de comportarse, la terapia cognitivo-conductual ayuda a las personas a cambiar sus estilos negativos de pensamiento y de comportamiento que pueden contribuir a su depresión. La terapia interpersonal ayuda a las personas a entender y resolver relaciones personales problemáticas que pueden causar o empeorar su depresión.
La psicoterapia puede ser la mejor opción para tratar la depresión leve a moderada. Sin embargo, para casos graves de depresión o para ciertas personas, la psicoterapia puede no ser suficiente. Estudios han indicado que una combinación de medicamentos y psicoterapia pueden ser para los adolescentes la opción más efectiva para tratar la depresión y reducir la probabilidad de una reaparición.25 Del mismo modo, un estudio sobre el tratamiento de la depresión en ancianos descubrió que los pacientes que respondieron al primer tratamiento de medicamentos y terapia interpersonal tenían menos probabilidades de volver a sufrir de depresión si continuaban con su tratamiento combinado durante al menos dos años.21

Terapia electroconvulsiva

En los casos en que ni los medicamentos y/ni la psicoterapia ayudan a aliviar una depresión resistente al tratamiento, puede ser útil la terapia electroconvulsiva. La terapia electroconvulsiva, antes conocida como “terapia de choque”, solía tener una mala reputación. Pero esta ha mejorado notablemente en los últimos años y puede ofrecer alivio a personas con depresión grave que no han podido sentir ninguna mejoría con otros tratamientos.
Antes de administrar la terapia electroconvulsiva, al paciente se le administra un relajante muscular y se le anestesia brevemente. El paciente no es consciente del pulso eléctrico que se aplica en la terapia electroconvulsiva. Típicamente, al paciente se le somete a terapia electroconvulsiva varias veces a la semana y a menudo es necesario que tome un medicamento antidepresivo o estabilizador del ánimo para complementar los tratamientos con terapia electroconvulsiva y prevenir una recaída. Aunque algunos pacientes únicamente necesitan unas pocas aplicaciones de terapia electroconvulsiva, otros pueden necesitar terapia electroconvulsiva de mantenimiento, al principio, usualmente una vez a la semana y luego cada vez menos hasta llegar a tratamientos mensuales de hasta un año.
La terapia electroconvulsiva puede ocasionar algunos efectos secundarios de corto plazo, incluyendo confusión, desorientación, y pérdida de memoria. Pero, por lo general, estos efectos secundarios desaparecen pronto después del tratamiento. Investigaciones han indicado que al cabo de un año de tratamiento con terapia electroconvulsiva, los pacientes no presentan efectos cognitivos adversos.30

¿Qué esfuerzos están en proceso para mejorar los tratamientos?

Investigadores están buscando maneras para mejorar el entendimiento, el diagnóstico, y el tratamiento de la depresión en todos los grupos de pacientes. Se están probando nuevos posibles tratamientos que dan esperanza a quienes viven con una depresión particularmente difícil de tratar y los investigadores están estudiando los factores de riesgo de la depresión y cómo afecta el cerebro. El NIMH continúa financiando investigaciones de máxima calidad acerca de este trastorno debilitante.
Para obtener más información acerca de investigaciones sobre la depresión financiadas por el NIMH, visite el sitio web del NIMH.
El NIMH financia investigaciones de máxima calidad acerca de este trastorno debilitante.

¿Cómo puedo ayudar a un amigo o familiar deprimido?

Si conoce a alguien que está deprimido, esto también le afecta a usted. Lo primero y más importante que puede hacer para ayudar a un amigo(a) o familiar con depresión es ayudarlo(a) a conseguir un diagnóstico y tratamiento adecuados. Tal vez necesite pedir una cita a nombre de su amigo(a) o familiar y acompañarlo(a) a ver al médico. Anímelo(a) a no abandonar el tratamiento o a que busque un tratamiento diferente si no se ven mejorías al cabo de seis a ocho semanas.

Ayude a un Amigo(a) o Familiar

  • Ofrézcale apoyo emocional, comprensión, paciencia, y animo.
  • Entable una conversación con su amigo(a) o familiar y escuchelo(a) con atención.
  • Nunca desacredite los sentimientos que su amigo(a) o familiar manifieste pero señale las realidades y ofrezca esperanza.
  • Nunca ignore los comentarios acerca del suicidio y comuníquelos a los familiares, terapeuta, o médico de su amigo(a) o familiar.
  • Invite a su amigo(a) o familiar a hacer caminatas, excursiones, y otras actividades. Aunque él o ella se nieguen, siga intentándolo, pero no lo(a) presione a hacer demasiadas cosas demasiado pronto. Aunque las distracciones y la compañía son necesarias, demasiadas exigencias pueden aumentar los sentimientos de fracaso.
  • Recuérdele a su amigo(a) o familiar que con el tiempo y con tratamiento, la depresión pasará.

¿Cómo puedo ayudarme si estoy deprimido?

Si usted tiene depresión, seguramente se siente exhausto, indefenso, y desesperanzado. Hacer algo para ayudarse puede ser extremadamente difícil. Pero es importante que se dé cuenta de que estos sentimientos son parte de la depresión y no reflejan con exactitud las circunstancias reales. A medida que usted comience a reconocer su depresión y comience con un tratamiento, el pensamiento negativo desaparecerá.

Ayúdese Usted Mismo

  • Comience a practicar actividades o ejercicios físicos moderados. Vaya al cine, a algún juego de pelota, o a algún otro evento o actividad que solía disfrutar. Participe en actividades religiosas, sociales, o de otro tipo.
  • Asignese metas realistas.
  • Divida las tareas grandes en tareas pequeñas, establezca algunas prioridades, y haga lo que pueda cuando pueda.
  • Trate de pasar tiempo con otras personas y elija un amigo(a) o familiar de confianza como confidente. Trate de no aislarse y deje que los demás lo ayuden.
  • Espere que su ánimo mejore poco a poco y no de inmediato. No espere salir de su depresión con un “abrir y cerrar de ojos”. Frecuentemente, durante el tratamiento de la depresión, el sueño y el apetito comenzarán a mejorar antes de que su estado de ánimo deprimido desaparezca.
  • Aplace las decisiones importantes, tales como contraer matrimonio, divorciarse, o cambiar de empleo, hasta que se sienta mejor. Hable sobre decisiones con otras personas que lo conozcan bien y tengan una visión más objetiva de su situación.
  • Recuerde que los pensamientos positivos reemplazará los pensamientos negativos a medida que su depresión responda al tratamiento.

¿Dónde puedo ir para obtener ayuda?

Si no está seguro acerca de dónde ir para obtener ayuda, pregúntele a su médico de familia. La siguiente lista menciona otros recursos para obtener ayuda:

Recursos para la Salud Mental

  • Especialistas de la salud mental, tales como psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, o consejeros de la salud mental;
  • Organizaciones del cuidado de la salud;
  • Centros comunitarios de la salud mental;
  • Departamentos de psiquiatría de los hospitales y clínicas para pacientes ambulatorios;
  • Programas de la salud mental en universidades o facultades de medicina;
  • Clínicas estatales para pacientes ambulatorios;
  • Servicios para la familia, agencias sociales, o iglesias;
  • Grupos de apoyo;Clínicas e instituciones privadas;
  • Programas de asistencia para empleados;
  • Asociaciones médicas o psiquiátricas locales.
  • También puede buscar números de teléfono y direcciones en el directorio telefónico bajo las secciones “salud mental” (mental health), “salud” (health), “servicios sociales” (social services), “líneas de apoyo” (hotlines), o “médicos” (physicians). Un médico de sala de emergencia también puede brindarle ayuda temporaria e informarle dónde y cómo obtener más ayuda.

¿Y si yo o alguien que conozco está en crisis?

Si está pensando en hacerse daño o si conoce a alguien que lo esté pensando, comuníquese inmediatamente con alguien que lo pueda ayudar.
  • Llame a su médico.
  • Llame al 911 (servicio de emergencia de los Estados Unidos) o vaya a una sala de emergencia de un hospital para obtener ayuda inmediata o pídale a un amigo(a) o familiar que lo ayude a hacer esto.
  • Llame gratis (la llamada es gratuita para quienes viven en los Estados Unidos) las 24 horas del día a la línea de emergencia de la Red Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454; número de teléfono de texto/teletipo: 1-800-799-4TTY (4889) para hablar con un consejero capacitado.
  • Asegúrese de que ni usted ni la persona en crisis depresiva se quede solo(a).

Referencias

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Para más Información

Si desea más información sobre los factores que afectan la salud mental y recursos e investigaciones sobre el tema, visite MentalHealth.gov en http://espanol.mentalhealth.gov o el sitio web del NIMH en www.nimh.nih.gov (inglés) o http://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/index.shtml (publicaciones en español) Además, MedlinePlus, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, tiene información sobre una gran variedad de temas de salud, incluyendo los problemas que afectan la salud mental: http://medlineplus.gov/spanish (español).
Correo electrónico: nimhinfo@nih.gov