29 de octubre de 2016

Francis BACON

Francis Bacon (1561-1626) es una de las personalidades más sobresalientes en la historia de la ciencia del mundo occidental. Mis primeros contactos con Bacon fueron todos a través de segundas o hasta de terceras fuentes. Cuando por fin me decidí a leerlo directamente, el resultado fue catastrófico: no entendí casi nada. Creo que la explicación de ese juvenil fracaso es doble y me satisface reconocer que cuando ocurrió tuve conciencia (aunque no muy clara) de sus causas: en primer lugar, los textos de Bacon me presentaron dos grandes obstáculos técnicos, que fueron mi escaso conocimiento del inglés del siglo XVII y de los problemas filosóficos de su tiempo y, en segundo lugar, mi inclinación personal de esa época por el positivismo lógico, tristemente desfasada en el tiempo (unos 30 años) pero no por eso menos sincera y determinante, que me hizo menos fácil la comprensión del mensaje de Bacon.
La carrera de Bacon fue mucho más la de un político y hombre de letras que la de un científico. Desde que ingresó al Trinity College, en Cambridge, a los 13 años de edad, desarrolló una antipatía contra Aristóteles que ya no lo abandonó nunca; posteriormente estudió leyes y a los 25 años de edad ingresó a la barra de abogados. Durante el reinado de Isabel I, Bacon intentó ingresar al gobierno pero a pesar de que su tío era uno de los ministros más importantes, no consiguió nada hasta que Jacobo I llegó al trono. A partir de ese momento la carrera política de Bacon cambió por completo: fue hecho caballero en 1603, abogado general en 1613, consejero privado en 1616, señor cuidador (Lord Keeper) en 1617, canciller en 1618, barón de Veralamo en 1618, y vizconde de San Alano en 1621. En esos años felices Bacon escribió y publicó varias de sus obras más importantes, entre ellas The advancement of learning ("El avance del conocimiento"), en 1605, y el Novum Organum ("El órgano nuevo"), en 1620. Sin embargo, a partir de 1621, la suerte le dio la espalda: a principios de ese año fue acusado en el Parlamento de corrupción en el desempeño de sus labores oficiales como juez y canciller, destituido, multado y encarcelado. El rey canceló la multa y lo liberó de la prisión en unos cuantos días, pero Bacon pasó los últimos cinco años de su vida en desgracia. Sin embargo, la pérdida del poder político no afectó su productividad literaria y en 1623 publicó una nueva edición muy modificada de su The advancement of learning, pero esta vez en el "idioma universal" de su tiempo, o sea el latín, con el nombre de De Dignitate et Argumentis Scientiarum ("De la dignidad y el crecimiento de la ciencia"), así como la tercera edición muy aumentada de sus Essays ("Ensayos") en 1625. Un año después de su muerte se publicó el New Atlantis ("Nueva Atlántida"), obra importante para nuestro interés en el método científico, pero además, en forma intermitente siguieron apareciendo escritos inéditos de Bacon hasta 1727, o sea 101 años después de su muerte.
Francis Bacon (1561-1626).
Todos los biógrafos y apologistas de Bacon aceptan que su héroe no hizo contribuciones importantes a la ciencia, sino que su mérito es fundamentalmente filosófico, aunque en contraste con la postura de Galileo, cuyo objetivo era expresar los fenómenos naturales matemáticamente, la ciencia de Bacon es más bien cualitativa y de carácter taxonómico. Pero Bacon también ha merecido críticas de altos vuelos, que afirman que ni siquiera su filosofía era muy personal o especialmente crítica. Pero hay dos aspectos en los que todos los lectores de Bacon, amigos y enemigos, están de acuerdo: su dominio magistral del idioma inglés (siempre ha figurado como uno de los verdaderos autores de la obra de Shakespeare), y la originalidad de sus opiniones sobre el método científico.
Bacon llamó a su libro Novum organum para señalar que su método debería reemplazar al entonces promulgado en una recopilación medieval de escritos aristotélicos conocida como Organon. Los problemas relacionados con el estudio de la naturaleza que elOrganon no tomaba en cuenta (e incluso, patrocinaba) fueron bautizados como "ídolos" y clasificados en cuatro grupos: 1) los ídolos de la tribu, dependientes de la naturaleza humana, que tienden a aceptar hechos sin documentación adecuada y a generalizar a partir de información incompleta; 2) los ídolos de la cueva, basados en la tradición y en la educación del individuo; 3) los ídolos del mercado, que tienen que ver con el uso inadecuado del lenguaje; y 4) los ídolos del teatro, que son todos los dogmas incorporados en el periodo en que el individuo todavía no ha desarrollado la capacidad para examinarlos racionalmente (religiosos, culturales y políticos) y que son tan persistentes y tan difíciles de objetivar.
De acuerdo con Bacon, la filosofía aristotélica era un ídolo del teatro que debería ser exhibido y desacreditado, por las siguientes razones: 1) propone la colección accidental y acrítica de datos, sin la guía de alguna idea o hipótesis directriz; 2) generaliza a partir de muy pocas observaciones; 3) se basa en la inducción por simple generalización, que sistemáticamente excluye los experimentos negativos; 4) el valor real y práctico de los silogismos descansa exclusivamente en la definición específica o en la realidad de las premisas; 5) muestra interés excesivo en la lógica deductiva, o sea en la deducción de consecuencias a partir de principios primarios, cuya demostración debe ser inductiva.
El "nuevo" método científico baconiano surgió como un intento de corregir las deficiencias de la teoría aristotélica clásica, pero en realidad sólo aportó dos cosas nuevas: un procedimiento para hacer inducciones graduales y progresivas, y un método de exclusión. Respecto a las inducciones, Bacon postuló que primero debería recopilarse una "serie de historias naturales y experimentales" y hasta no contar con información empírica amplia no dar el siguiente paso, que sería empezar a eliminar algunas posibilidades. Bacon puso como ejemplo la determinación de la causa del calor, para lo que debe hacerse una lista de todas las cosas que sean calientes y otra lista de las que no lo son, así como una lista más de las cosas que muestran distintos grados de calor. En la primera de estas listas ("Tabla de esencia y presencia") se encuentran el Sol, el verano y el fuego, entre muchas otras; en la segunda lista ("Tabla de desviaciones o de ausencia de proximidad") están la Luna, las estrellas, las cenizas mezcladas con agua, y el invierno, también entre otras; y en la tercera ("Tabla de grados o de comparación del calor") tenemos a los planetas, el estiércol, las variaciones de temperatura ambiental, fuegos de distinta intensidad, etc. Con estas tablas ya es posible excluir algunos factores como causa del calor, y Bacon señala que la "luminosidad y el brillo" pueden eliminarse, en vista de que la Luna, aunque posee ambas características, es fría. De esta manera se puede llegar a la primera conclusión sobre la causa del calor, que para Bacon no es otra cosa que el movimiento. El siguiente paso es buscar en otros fenómenos naturales si esa correlación, entre calor y movimiento, se confirma; si es así, puede procederse a establecer una segunda correlación, y repitiendo el proceso cada vez a niveles más altos de generalidad se obtiene mayor confianza en el conocimiento sobre la esencia del calor. Se ha dicho que Bacon pensaba que con este método la generación del conocimiento científico era algo automático, y el aforismo 61 del Libro I del Novum Organum ciertamente así lo sugiere: 
Edición de dos obras de Francis Bacon, el Advancement of Learning, publicado por primera vez en 1605, y la New Atlantis, que apareció en 1627.


El curso que propongo para el descubrimiento en las ciencias es tal que deja muy poco a la agudeza y fuerza de la inteligencia, colocando a todas las capacidades mentales y de comprensión en casi el mismo nivel. Porque del mismo modo que al dibujar una línea recta o un círculo perfecto, si se hace simplemente a pulso, mucho depende de la práctica y de la firmeza de la mano, pero si se hace con ayuda de regla o compás, depende poco o nada de tales factores individuales: así es exactamente con mi plan.
Pero con Bacon también sucede que dice una cosa pero hace otra; naturalmente, como no era un investigador científico no es posible cotejar su filosofía con su trabajo en la ciencia, pero en cambio sí podemos hacerlo en su retrato de un país ficticio, la Nueva Atlántida, una novela no terminada que describe la forma que tomaría una sociedad organizada de acuerdo con su método de generar conocimiento. Entre los distintos personajes descritos en la Nueva Atlántida se encuentran los Depredadores, cuya función era recabar todos los experimentos que se encuentran anotados en los libros, las Lámparas, que se encargan de dirigir nuevos experimentos, más iluminados y con mayor capacidad para penetrar en la realidad que los ya conocidos, y los Intérpretes de la Naturaleza, cuyo trabajo consiste en elevar los descubrimientos a mejores observaciones, axiomas y aforismos. De modo que en la práctica de la ciencia, en el método baconiano todavía cuentan la agudeza y la fuerza de la inteligencia.
Recogiendo la opinión de la mayoría de los autores que se han ocupado de Bacon, conviene señalar que si su única o principal contribución al desarrollo de la ciencia hubiera sido su filosofía científica (aparentemente anti-aristotélica, pero en realidad uno de los principales bastiones del método inductivo-deductivo, inicialmente propuesto por Aristóteles), sería difícil justificar el enorme prestigio de que disfruta, especialmente en los países de habla inglesa. Para muchos, la contribución más importante de Bacon fue su insistencia en que el conocimiento científico no sólo conduce a la sabiduría sino también al poder, y que la mejor ciencia es la que se institucionaliza y se lleva a cabo por grupos de investigadores, en contraste con la que permanece privada y es el resultado del trabajo de individuos aislados. Uno de los baconianos contemporáneos más elocuentes escribe: 
Como ya he señalado, la lectura cuidadosa de Bacon revela que lo que está ansioso de alcanzar es el triunfo del método experimental. Este triunfo exige la institucionalización completa de la ciencia a muchos niveles de actividad. En un párrafo (Bacon) engloba brevemente todos los niveles en los que la ciencia opera hoy. "Pienso —escribe proféticamente— que todas esas cosas que pueden ser hechas por algunas personas, pero no por todas, deben considerarse como posibles y factibles; lo mismo para aquellas (cosas) que pueden ser realizadas por muchas gentes juntas, pero no por sujetos aislados; y de igual manera para las (cosas) que pueden alcanzarse a través de varias generaciones, pero no en una sola, y finalmente, para las (cosas) que pueden hacerse con asignaciones y gasto público, y no con empresa y recursos privados. Sólo de esta manera puede mantenerse la continuidad de la tradición científica y fabricarse con éxito los pequeños ladrillos que se usan para construir los grandes edificios.


Finalmente, otro aspecto importante de la filosofía de la ciencia de Bacon es su exclusión de las causas finales del campo de la investigación científica. En otras palabras, Bacon restringió el estudio de las causas de los fenómenos a las formales, materiales y eficientes, en vista de que la búsqueda de las causas finales sólo conducía a disputas verbales que hacían más difícil el progreso de la ciencia. Las preguntas lícitas eran ¿qué?, ¿cómo? y ¿por qué?, mientras que ¿para qué? quedó excluida no sólo por sus resonancias teológicas, sino por la falta absoluta en su tiempo de conceptos y mecanismos posibles para explicar el comportamiento adaptativo como consecuencia de un programa, en vez de un propósito predeterminado. De hecho, la pregunta ¿para qué? no recuperó su honestidad y vigencia científicas sino hasta 1953, con el descubrimiento de la estructura molecular del ADN, que de golpe permitió explicar en términos bioquímicos (o sea, mecanicistas y deterministas) la naturaleza real del comportamiento intencionado y aparentemente movido por un fin predeterminado. Bacon nunca se imaginó que algún día sería posible reducir y explicar las causas finales aristotélicas al mismo nivel que las causas formales, materiales y eficientes, pero no creo que esto proyecte la menor sombra en su egregia e inmortal figura.

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Auguste COMTE

El término "ciencia positiva" fue usado por primera vez por Madame de Stael alrededor de 1800 y adoptado posteriormente por Saint-Simon, el precursor del socialismo. Auguste Comte (1788-1857) nació en Montpellier, Francia, en el seno de una familia estrictamente católica y defensora de la monarquía; sin embargo, a los 14 años de edad el joven Comte anunció que ya no creía ni en Dios ni en el rey. A los 26 años de edad se inscribió en la École Polytechnique, fundada en 1794 para educar ingenieros militares pero que rápidamente se había transformado en una excelente escuela de ciencias avanzadas; aquí Comte se dedicó con ahínco a sus estudios de matemáticas y astronomía, bajo la guía de Carnot, Lagrange y Laplace, entre otros. Sin embargo, dos años más tarde (en 1816) fue expulsado cuando la escuela se reorganizó sobre bases monárquicas, pero en lugar de regresar a Montpellier se quedó en París, donde sobrevivió por medio de clases privadas de matemáticas y bajo la influencia de los idéologues, como Cabanis, Destutt de Tracy y Volney. En 1817 se hizo secretario de Saint-Simon y permaneció en ese puesto los siete años siguientes, hasta que se separaron ferozmente peleados; de todos modos, en esos siete años Comte absorbió muchas de las ideas de Saint-Simon, que posteriormente pasarían a primer plano en su filosofía positiva.
En 1826 Comte anunció un curso privado que atrajo oyentes tan ilustres como Humboldt, Fourier, Esquirol y Blainville; desafortunadamente, después de la tercera conferencia Comte sufrió un ataque de locura que duró más de un año, al cabo del cual se deprimió de manera tan profunda que intentó suicidarse arrojándose al Sena de donde por fortuna fue rescatado. En 1828 reanudó su famoso curso, que empezó a publicarse en 1830 y se terminó 12 años más tarde; en ese lapso Comte también dictó un curso anual gratuito sobre astronomía, fue encarcelado por rehusarse a ingresar a la guardia nacional monárquica, y se divorció de su esposa, una mujer con la que se había casado muy joven, que lo había cuidado durante su periodo de locura, y que incluso había tenido que contribuir a los ingresos familiares ejerciendo la prostitución. En 1845 Comte conoció a Clotilde de Vaux y se enamoró de ella, pero la relación (que produjo un impacto indeleble en Comte y cambió su filosofía) solamente duró un año, debido al fallecimiento de Clotilde. Esta tragedia se agregó a su precaria situación económica, que había contado con el apoyo generoso de varios mecenas ingleses (gestionado por John Stuart Mill, quien admiraba a Comte) pero que lo habían suspendido en vista de que Comte adoptó la arrogante pose de un "alto magistrado moral" lo que también molestó a Mill, quien dejó de escribirle. Comte continuó viviendo en la penuria hasta 1848, cuando se hizo tan insostenible que uno de sus alumnos más distinguidos, el famoso Emil Littré, publicó una solicitud de suscripciones para apoyar los trabajos de Comte, que obtuvo una generosa respuesta. Debe mencionarse que uno de los suscriptores fue Mill, y que el mismo Littré siguió colaborando generosamente en la empresa aun después de haberse distanciado de Comte, en vista del insufrible carácter de éste. En sus últimos años, Comte transformó su filosofía positiva en un sistema religioso, organizado en gran parte siguiendo la estructura de la Iglesia católica, con escrituras sagradas, templos, servicios, santos y demás, pero el Ser Superior que se veneraba era la humanidad y el papa de esta iglesia era el propio Comte; entre los santos se mencionaba a Newton, Galileo, Gutenberg, Shakespeare, Dante, Julio César y Clotilde de Vaux. Naturalmente, el catecismo de esta iglesia fue publicado por Comte, en 1852; cuatro años más tarde todavía publicó una útil Síntesis subjetiva de muchas de sus ideas políticas y sociales, y al año siguiente murió de cáncer, en la misma situación de abyecta pobreza en que vivió la mayor parte de su vida. 
Auguste Comte (1788-1857).
Desde el principio de sus trabajos científicos, Comte sostuvo que su máxima utilidad estaba en el campo de las ciencias sociales, que él llamaba primero "física social" y después bautizó como "sociología". En su famoso Curso de filosofía positiva Comte tiene dos objetivos principales: en primer lugar, demostrar la necesidad y la propiedad de una ciencia de la sociedad, y en segundo lugar, mostrar a las distintas ciencias como ramas de un solo tronco, o sea darle a la ciencia la categoría que hasta entonces era propia de la filosofía. Comte basa sus postulados en su estudio de la historia de la ciencia, en lo que coincide con Whewell. El Curso se inicia con el enunciado de la famosa ley de las tres etapas, según la cual todo concepto, rama del conocimiento o ciencia, pasa por las siguientes tres etapas sucesivas:
1) la etapa teológica, en la que 
...la mente humana, orientando su búsqueda a la naturaleza del ser, a las causas primeras y finales de todos los efectos que contempla, en una palabra, al conocimiento absoluto, ve los fenómenos como productos de la acción directa y continua de agentes sobrenaturales más o menos numerosos, cuya intervención arbitraria explica todas las aparentes anomalías del universo.

2) La etapa metafísica, que 
... en el fondo, es una simple modificación de la teológica, en donde los agentes sobrenaturales son reemplazados por fuerzas abstractas, verdaderas entidades (abstracciones personificadas) inherentes en los varios tipos del ser y concebidas como capaces por sí mismas de engendrar todos los fenómenos observados, cuya explicación consiste en asignarle a cada uno su entidad correspondiente.

3) La etapa positiva, en donde 
... la mente humana, reconociendo la imposibilidad de alcanzar conceptos absolutos, abandona la búsqueda del origen y el destino del universo, y de las causas internas de los fenómenos y se limita al descubrimiento, por medio de la razón y la observación combinadas, de las leyes que gobiernan la secuencia y la semejanza de los fenómenos. La explicación de los hechos, ahora reducidos a sus términos reales, consiste en el establecimiento de una relación entre varios fenómenos particulares y unos cuantos hechos generales, que disminuyen en número con el progreso de la ciencia.

En la etapa teológica lo que se busca es una causa primaria, en la etapa metafísica se persigue una esencia, y en la positiva (nosotros diríamos científica), lo que se establece es una ley. En 1866, en un folleto escrito en defensa de su maestro, un discípulo de Comte ofreció la siguiente ilustración de las tres etapas: 
Tomemos el fenómeno del sueño inducido por el opio. Los árabes se contentan con atribuirlo a la "voluntad de Alá''. El estudiante de medicina de Moliére lo explica por un principio soporífico contenido en el opio. El fisiólogo moderno sabe que no puede explicarlo de ninguna manera. Lo que puede hacer es simplemente observar, analizar y hacer experimentos con los fenómenos que resultan de la acción de la droga, y clasificarla con otros agentes de carácter análogo.

Cada una de las tres etapas mencionadas no sólo representa una fase bien definida en la historia de las ciencias y un estadio específico en el desarrollo mental del individuo, sino también una estructura distinta de la sociedad. De esa manera, en la etapa teológica predomina la vida militar, en la etapa metafísica dominan las formas legales, mientras que en la etapa positiva prevalece la sociedad industrial. Comte sostenía, de la misma manera que Hegel, que a través del desarrollo histórico es posible discernir un movimiento paralelo de ideas y de instituciones. Según Comte, la astronomía era la primera ciencia que ya había completado el ciclo trifásico mencionado, gracias a que es la que se ocupa de los fenómenos más generales y más simples, además de que afecta a todas las demás ciencias sin ser afectada por ninguna de ellas.
El gran objetivo de la filosofía positivista es, de acuerdo con Comte, avanzar el estudio de la sociedad hasta que alcance la tercera etapa; en otras palabras, sacar a la sociología de los dominios de la religión y de la metafísica y traerla al campo de la física y de la biología. Una vez convertida en una disciplina científica, la sociología tendría dos departamentos: uno, estático, albergaría las leyes del orden mientras que el otro, dinámico, reuniría las leyes del progreso. De esa manera la sociología se transformaría en la reina de las ciencias, colocada en el lugar de honor (el último) de la clasificación de Comte. Esta clasificación (que realmente es un ordenamiento jerárquico) va de las disciplinas más simples a las más complejas, pero también incluye el concepto de dependencia secuencia, derivado no sólo de sus estructuras respectivas sino también de su historia; en otras palabras, las ciencias más básicas o generales preceden a las más aplicadas o específicas.
La lista propuesta de Comte es la siguiente: 
1) Matemáticas4) Química
2) Astronomía5) Fisiología
3) Física6) Sociología

Cada miembro de esta serie depende de todos los hechos y leyes propias de los que lo preceden, es más específico que ellos, y no puede entenderse sin ellos, por lo tanto, no puede existir una física adecuada si antes no se desarrolla la astronomía, y el establecimiento de una química vigorosa debe preceder al crecimiento de la fisiología. De la lista mencionada se desprende que la sociología será la última ciencia que logre librarse de la influencia de dogmas teológicos y de ficciones metafísicas, y por lo tanto también será la última en ingresar a la etapa positiva o científica. En cambio, y aunque él mismo era matemático, Comte se opone al uso extenso o exagerado de las matemáticas, a las que no consideraba como verdadera ciencia sino más bien como un instrumento de trabajo entre otros muchos. Aunque en principio todos los fenómenos pudieran ser susceptibles de manejo matemático, en la práctica los pertenecientes a las ciencias más complicadas, como la fisiología y especialmente la sociología, escapan a este tratamiento.
En relación con el método científico, el positivismo de Comte subraya que conforme los hechos se hacen más complejos, como los fenómenos fisiológicos, comparados con los astronómicos, también los métodos necesarios para estudiarlos aumentan en complejidad, como en el caso de la fisiología experimental, comparada con la simple observación de los movimientos planetarios. En contraste con Descartes, quien postuló un solo método correcto (el método geométrico) para guiar la razón, Comte estaba convencido de que cada disciplina desarrolla una estrategia lógica y operacional apropiada para ella y que tal metodología surge y se entiende a partir del estudio de la historia de la ciencia. De hecho, Comte señala específicamente que Descartes era su predecesor y que él había culminado los estudios cartesianos al estudiar la mente no en forma abstracta sino por medio de la historia; en otras palabras, la lógica de la mente no puede comprenderse a priori, sino más bien en función de lo que ha hecho en el pasado.
Los diferentes métodos mencionados por Comte son realmente tres: observación, experimentación y comparación. En contraste con los empiristas, quienes como ya hemos visto, cultivaron la descripción minuciosa de sus respectivas versiones de la metodología científica, Comte se mantuvo en una tesitura muy general, por lo que ha sido interpretado de distintas maneras por diferentes autores, cada uno queriendo identificar su esquema favorito en el padre del positivismo. De acuerdo con Comte, el primer procedimiento en el trabajo científico es la observación de los hechos, pero no en el sentido de Hume, de grupos de sensaciones, o de Locke o Mill, de fenómenos registrados tal como ocurren "ahí afuera", sino más bien en el de Kant, de datos percibidos dentro de un contexto previamente establecido, pero no de imperativos categóricos o de ideas fundamentales, sino dependiente de alguna hipótesis o ley científica, Comte llamó a esta interacción entre el fenómeno observado y la teoría que le da sentido una "especie de círculo vicioso" y señaló el riesgo de pervertir la percepción de los fenómenos para acomodar alguna hipótesis preconcebida. En su sistema positivista, la tarea del científico es establecer leyes definitivas que describan las relaciones invariables de los hechos, a partir de su verificación por medio de la observación. La experimentaciónsólo es posible cuando el curso natural de un fenómeno se puede alterar de manera definida y controlada, lo que en la opinión de Comte se podía hacer sistemáticamente en la física y en la química; en cambio, para la fisiología, Comte sugirió que las dificultades de la experimentación podrían superarse por medio de la observación de la patología, o sea el uso de los "experimentos de la naturaleza", como hace unos cuantos años se bautizó a un grupo específico de enfermedades congénitas. Recordemos que Comte escribía a mediados del siglo XIX, cuando el impacto cultural de la École de Paris, que sostenía el concepto anatomo-clínico de la enfermedad, estaba en su apogeo, y cuando los trabajos de Claude Bernard apenas empezaban a conocerse en los círculos científicos más especializados, a los que Comte no tenía acceso. De cualquier manera, las restricciones señaladas por Comte para la experimentación siguen siendo válidas, aunque las fronteras de este método de investigación científica se han ampliado mucho más allá de lo que hubiera podido imaginar nuestro primer positivista. Finalmente, Comte señaló que para investigar los fenómenos naturales más complejos (biológicos y sociológicos), el mejor método era la comparación o analogía, ejemplificada en biología por la anatomía comparada y en sociología por lo que posteriormente vino a conocerse como antropología y sociología histórica. Debo señalar que en esta última opinión coinciden algunos de los biólogos evolucionistas distinguidos de fines del siglo XX, como Mayr y Gould, y la gran mayoría de los sociólogos contemporáneos. 
 
Frontispicio del libro Cours de philosophie Positive, de Auguste Comte, publicado en 1842. 
En resumen, el positivismo de Comte fue muchas cosas para mucha gente; su impacto en la filosofía de la ciencia y en la educación fue definitivamente mayor que el de otros sistemas filosóficos anteriores o de su tiempo, sobre todo en el mundo latino; desde luego, en América tuvo una influencia pública definitiva, especialmente en México y Brasil, que todavía hoy se nota. Su rechazo sistemático de las ideas trascendentales y metafísicas del campo de la ciencia representó un parteaguas en la historia del pensamiento del mundo occidental. El positivismo de Comte tiene muchos aspectos criticables, no sólo desde el punto de vista actual (con siglo y medio de ventaja) sino también desde el de sus contemporáneos. Uno de sus críticos más agudos y generosos fue Mill quien con caballerosidad victoriana, pero también con puntería infalible, señaló las imprecisiones y deficiencias del método científico propuesto por Comte. Sin embargo, el positivismo de Comte también posee algunas facetas no sólo valiosas en su tiempo sino aún vigentes en el nuestro; espero incluirlas en el último capítulo de este volumen.

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28 de octubre de 2016

Dolor neurológico. Fenómenos positivos.

DOLOR ESPONTÁNEO.
De la misma manera que una lesión neurológica se puede manifestar con síntomas positivos motores –mioquimias, fasciculaciones, distonía, balismo-, o autonómicas –vasoconstricción, hiperhidrosis, piloerección-, el paciente puede experimentar fenómenos positivos sensitivos que en el caso de la sensibilidad táctil se traducen en dolor.  En el caso de un dolor neuropático, son los resultantes de una disfunción del sistema nervioso, en los que provocados por los mecanismos fisiopatogénicos que se explican más adelante se originan una serie de síntomas desagradables que el paciente experimenta como dolorosos. El dolor espontáneo es aquél que el paciente experimenta sin aplicar ningún estímulo ni realizar ningún tipo de maniobra. Se puede diferenciar así un dolor urente continuo (descrito como quemazón, escozor, fuego), un dolor continuo profundo (descrito como pesadez), un dolor lancinante o punzante (descrito como pinchazos, golpes), un dolor paroxístico tipo descarga eléctrica (latigazo, pinchazo), parestesias y disestesias.
DOLOR PROVOCADO
El dolor provocado es el dolor que aparece en respuesta a estímulos aplicados a una zona determinada o tras realizar una determinada maniobra exploratoria, son ejemplos la hiperalgesia,  la alodinia, la hiperpatía, el signo de Tinel, la maniobra de Lasègue, etcétera.  Se definen según la IASP:
- Parestesia. Es una sensación anormal, independientemente de que sea espontánea o provocada. Se recomienda usar el término parestesia para describir una sensación anormal, que no es considerada como desagradable, para diferenciarla de la disestesia, a la que incluiría. La parestesia más frecuente es la sensación de hormigueo que se siente al comprimir un nervio, notando adormecida un área corporal. Otro ejemplo es la formicación, que es la sensación que tiene el paciente de que hay insectos caminando sobre la piel. Las parestesias no tienen porqué ser dolorosas.
- Disestesia. Es una sensación anormal desagradable, independientemente de que sea espontánea o provocada. Una disestesia es una parestesia dolorosa. El dolor urente experimentado en algunas polineuropatías, ya sea de modo espontáneo o con el contacto con la ropa constituye un ejemplo de disestesia. Dos casos particulares de disestesia son la hiperalgesia y la alodinia. Se recomienda usar disestesia ante una sensación desagradable y parestesia si no lo es, aunque es obvio que en muchos casos la sensación del paciente va a ser intermedia entre ambas, siendo difícil decidir cuando una sensación empieza a ser desagradable o no. Como en el caso de la parestesia, se debe especificar si la sensación es espontánea o evocada.
- Hiperestesia. Sensibilidad aumentada a la estimulación. Al igual que la hipoestesia se refiere a las diferentes modalidades de sensibilidad cutánea, incluyendo la táctil o la térmica no dolorosa, al igual que la dolorosa. El estímulo y la localización han de ser especificados. Indica tanto un umbral disminuido a cualquier estímulo como un aumento de respuesta a estímulos que tienen un reconocimiento normal. Incluye tanto la hiperalgesia como la alodinia.
- Hiperalgesia. Es una respuesta al dolor exagerada frente a un estímulo que en condiciones normales ya es doloroso. Describe  una percepción del dolor aumentada ante estímulos por encima del umbral. A diferencia de la alodinia, la modalidad del estímulo y la respuesta es la misma. La alodinia y la hiperalgesia se pueden trazar como una línea continua a medida que aumentamos la intensidad del estímulo.  Vamos a diferenciar según el tipo de estímulo que lo evoca: una hiperalgesia mecánica, que se puede explorar con una presión digital intensa (mecánica estática) o con un clip o una aguja sin punta, en una ocasión o de modo repetido, mientras lo tolere el paciente (mecánica al pinchazo), ambas provocan un dolor superficial muy agudo; una hiperalgesia térmica al frío, y una hiperalgesia al calor. Las dos últimas causan un dolor urente continuo que se objetiva al observar la respuesta del paciente o lo que expresa. Se puede usar de control un área de piel no afecta. En ocasiones se observan los fenómenos de sumación y sensación residual.
- Alodinia. Es una respuesta de dolor ante estímulos que en condiciones normales no son dolorosos. Ante el tacto, presión suave, calor o frío moderado el paciente experimenta dolor. En la alodinia el estímulo y la respuesta tienen diferente modalidad, a diferencia de la hiperalgesia. La causa que lo origina no suele ser dolorosa, pero sí lo es la respuesta. Hay una pérdida de la especificidad de la modalidad sensitiva. De igual manera que en la hiperalgesia se puede diferenciar una alodinia mecánica y una térmica según el estímulo utilizado. La alodinia mecánica se divide a su vez en estática si se aplica un solo estímulo como la presión manual leve que causa un dolor sordo pesado, y, dinámica por aplicación repetida de estímulos suaves o por el paso suave sobre la piel de un cepillo, gasa o algodón, que origina un dolor agudo superficial. La alodinia térmica puede ser al frío o al calor. Como en la hiperalgesia térmica se desencadena un dolor urente, que se puede comparar con otra región de piel no afecta y que puede persistir más allá de la aplicación del estímulo.
- Hiperpatía. Es un síndrome doloroso caracterizado por una reacción dolorosa anormal a estímulos, en particular si es repetitivo, así como un umbral aumentado al dolor. Es una disestesia sumatoria. La diferencia con la hiperalgesia y la alodinia se muestra en la tabla 1. (ver tabla “Hiperalgesia, alodinia, Hiperpatía.jpg”) La persona experimenta el estímulo de modo inicial como menos intenso, pero al persistir o repetirse (por ejemplo al estimular con una aguja) siente un dolor intensísimo (explosivo) y reacciona de manera muy activa (grita). Puede acompañar a la alodinia, hiperestesia, hiperalgesia o disestesia. La localización e identificación del estímulo suele ser imperfecta, retrasada, con sensación de irradiación y sensación residual. Como se ha señalado el dolor suele ser de carácter explosivo. Puede asociarse los fenómenos de sumación y de sensación residual.
El fenómeno de sumación consiste en que la sensación de dolor se intensifica de manera anormal a causa de un estímulo repetido, aunque éste permanezca constante. El  individuo describe que el dolor es cada vez más intenso a pesar de que se le aplique el estímulo sin cambios en la intensidad. Se supone que refleja un fenómeno de sensibilización central y amén de en la hiperpatía se observa en hiperalgesia y alodinia mecánica.
La sensación residual es la persistencia anormal de alguna percepción sensorial desencadenada por un estímulo después de que ha dejado de ser aplicado. Tras un estímulo mecánico, térmico o doloroso, los individuos pueden indicar que persisten y continúan durante segundos o minutos el dolor, la disestesia o la parestesia.

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BIBLIOGRAFÍA
Classification of chronic pain: descriptions of chronic pain syndromes and definitions of pain terms. In: Merskey H, Bogduk N, editors. Task force on taxonomy of the IASP. 2nd edition. Seattle: IASP Press; 1994, p. 209-14.

Martínez-Salio A. Anamnesis del paciente con dolor neuropático. En: Tratado de dolor neuropático, Serra J ed. Editorial Panamericana. Madrid 2007.
Serra J. Concepto de dolor neuropático. En: Tratado de dolor neuropático, Serra J ed. Editorial Panamericana. Madrid 2007.

http://www.neurowikia.es/content/dolor-neurologico-fenomenos-positivos

Tipos TOC más comunes

  • Lavadores y limpiadores: son personas a las que carcomen obsesiones relacionadas con la contaminación o el contagio a través de determinados objetos o situaciones (contaminarse a sí mismo o contagiar a los demás). Obsesiones en relación con la propagación de la enfermedad mediante la suciedad, microorganismos y sustancias tóxicas. Con frecuencia, usan guantes o desinfectantes, lavan y limpian sus manos, la ropa, limpieza general de la casa, un sin número de veces al día, a pesar de que nunca logra sentirse limpio o libre de contaminantes. También se incluyen los limpiadores compulsivos, sólo por el simple hecho de tener las cosas perfectamente limpias, como si así fuera la manera correcta.

  • Verificadores: son personas que inspeccionan de manera excesiva con el propósito de evitar que ocurra una determinada catástrofe; obligados a comprobar los objetos, como las cerraduras de las puertas (ser asaltado por ladrones) y los aparatos electrodomésticos (gas, vitrocrerámicas, calentador, enchufes). Revisan cajones, puertas y aparatos eléctricos para asegurarse de que están cerrados, con seguro o apagados; viven con temor excesivo e irracional de causar daños a sí mismos o a los demás a causa de una falta de control y verifican constantemente las cosas; visualizan terribles catástrofes en el que los que se culpan de una falta de responsabilidad; desarrollan elaborados rituales de control que hace que sea difícil para ellos completar las tareas diarias. Tienen una gran necesidad de doble o triple verificación por duda o responsabilidad patológica; a menudo, esta obligación viene del temor de no poder confiar en su memoria; nunca pueden estar seguro, de si han realizado la tarea adecuadamente; se preguntarán repetidas veces si se ha realizado una acción, por ejemplo, ¿cerré la puerta?, ¿apagué la luz?, ¿cerré la llave de gas?, etc.

  • Verificadores somáticos e hipocondríacos: intrusiones obsesivas persistentes en relación a su salud; temor a desarrollar una enfermedad amenazante para la vida (ej. cáncer) (entran en pánico ante síntomas somáticos extraños y lo relacionan con una enfermedad grave que pueda acabar con su vida); verifican diversas funciones corporales, como la frecuencia cardíaca, ritmo de la respiración, temperatura corporal o diversos aspectos de su imagen corporal o anatómica.

  • Repetidores: son aquellos individuos que se empeñan en la ejecución de acciones repetitivas.

  • Ordenadores: son personas que exigen que las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo con determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.

  • Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.

  • Ritualizadores mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivos, llamados compulsiones mentales, con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.

  • Numerales: buscan sentido a los números que les rodean; sumándolos, restándolos, cambiándolos hasta que les da un número significativo para ellos.

  • Filosofales: Con tendencias algo inciertas. Viven en un proceso metafísico del que no pueden desprenderse. Incompatibles con los numerales.

  • Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores. No obstante, a diferencia de quienes sufren los demás tipos de TOC, no se entregan a comportamientos reiterativos de tipo físico, sino a procesos reiterativos únicamente mentales.

  • Perfeccionistas: autoexigentes y autocríticos, se procupan por detalles menores e irrelevantes; necesidad imperiosa de hacer las tareas perfectas; necesidad extrema por saber o recordar cosas que pueden ser muy triviales; autoexigencias del tipo: sacar las mejores notas en los estudios, ser la mejor persona, el mejor conversador, el mejor amante, tener éxito en la vida, etc.
  • Supersticiosos (pensamiento mágico): Las personas que sufren de TOC presentan altos niveles de paranoia, disturbios de percepción y pensamiento mágico, en particular “fusión de pensamiento y acción”, la creencia que los pensamientos negativos o determinados actos pueden originar daños. Estas personas sienten el fuerte impulso de realizar tareas repetitivas (rituales) sin sentido aparente, para contrarrestar sus pensamientos intrusivos como si dejar las puertas abiertas puede perjudicar a las personas amadas. Tienen la sensación de que si no hacen el ritual algo malo les puede suceder. Pueden creer dogmáticamente en diversas supersticiones populares (o albergar una duda obsesiva), y realizan ritos compulsivos. Miedo a diversos seres y hechos sobrenaturales (ej. magia negra, buena suerte, mal de ojo, hombres lobo, vampiros, fantasmas, etc.), por ej. pensar que los muertos no pueden descansar en paz si no se hace determinado ritual (escrúpulo de conciencia).

  • Preguntadores compulsivos: tienen la necesidad de estar continuamente preguntandose a sí mismo o a los demás sobre cualquier cosa por nimia, trivial o absurda que sea.

(Texto extraido de WikiPedia)

Terapia de Exposición con Prevención de Respuesta

¿Qué es la terapia de Exposición con Prevención de Respuesta?
 Se experimenta ansiedad como respuesta a percibir un peligro o un peligro potencial lo cual genera la motivación suficiente para actuar. En este caso, la percepción es real y he aquí uno de los aspectos más crueles de este trastorno, ya que se dispara el sistema de alarma incluso en situaciones en las que se sabe que nada malo va a suceder.
Deben pues considerarse los comportamientos compulsivos como una tentativa de protegerse de un peligro que el cerebro interpreta como real. En otras palabras, se están alimentando las zonas del cerebro que dan salida a las señales de alarma. Es preciso reducir ansiedad y obsesiones parando los comportamientos compulsivos. La exposición con prevención de la respuesta alteran el trastorno y el cerebro para que éste pueda al fin discernir si se está en peligro real, o no.
La psicoterapia tradicional intenta mejorar el estado psicológico del paciente ayudándole a desarrollar sus problemas “internos”. Aunque ésta puede resultar beneficiosa para su recuperación, es importante que los afectados de T.O.C sigan primero la terapia cognitiva conductual ya que se ha demostrado ser el tipo de tratamiento más efectivo
Este tipo de terapia facilita un gran número de estrategias y una de las más significativas es: “Exposición con Prevención de respuesta”. La exposición se refiere al afrontamiento de los pensamientos, imágenes, objetos y situaciones que activan la ansiedad. En un principio, esta afirmación puede parecer inapropiada ya que, seguro, la persona ha intentado hacerlo muchas veces sin conseguirlo, la respuesta reside en aplicar la segunda parte de la terapia también y es ahí donde entra “la prevención de la respuesta”. Una vez en contacto con el objeto de la ansiedad se toma la decisión de no llevar a cabo el comportamiento compulsivo. De nuevo, se presenta la disyuntiva: quizá se ha probado muchas veces parar los actos compulsivos para detener el pico de la ansiedad. El último punto es la clave. La persona debe seguir y no ceder hasta notar un descenso en la ansiedad. La caída de la ansiedad que ocurre al exponerse y responder a la compulsión se denominahabituación. Esa es una nueva idea para los afectados de T.O.C: la ansiedad iniciará su disminución al estar en contacto con el objeto temido sin realizar el correspondiente comportamiento compulsivo.
¿Qué es lo se debe buscar en un terapeuta?
Es importante localizar un terapeuta especializado y que conozcan la técnica de Exposición con Prevención de Respuesta. Siempre que el terapeuta aplauda su toma de decisión y facilite de forma gustosa cuanta información requiera, facilitará la relación adecuada e importante para finalizar la terapia con la debida confianza. Es preciso recordar que el afectado tiene derecho a preguntar ya que se trata de su vida y de su salud.
¿Qué es lo que se debe hacer para facilitar la terapia?
En cuanto al paciente:
– Anotar los síntomas e información personal que pueda ayudar al terapeuta como recientes cambios de vida, episodios de estrés, etc..
–  Anotar la medicación que se está tomando en aquel momento.
–   Anotar aquellas preguntas que se desea aclare el profesional.
Preguntas al terapeuta:
–  Técnica a utilizar
–  Cómo puede ayudar el tratamiento
–  Uso de la técnica Exposición con Prevención de Respuesta
–  Si el terapeuta tiene suficiente experiencia en el trato con afectados de ansiedad en general y de T.O.C en particular
–  Cuál es su actitud sobre la medicación para el T.O.C. En ocasiones es recomendable por su efectividad para poder realizar la afrontación.
–  Si, en ocasiones, puede acompañar al afectado en sus exposiciones.
–  Cuánto tiempo puede durar un tratamiento efectivo
Tratamiento con medicación para el T.O.C
No queda del todo claro el por qué existen algunos medicamentos que ofrecen una inestimable ayuda y su aporte beneficioso en la química del cerebro. Si el cerebro no dispone de la suficiente serotonina (neurotransmisor), no funciona normalmente por lo que requiere de esta sustancia.
¿Tienen efectos secundarios?
Cada uno de estos medicamentos puede presentar efectos secundarios con diferencias entre cada uno de los pacientes. El médico es quien sopesará las ventajas e inconvenientes que aportará al estado del individuo y, por supuesto, quien ajustará las dosis según sus requerimientos y necesidades.
¿Se tienen que tomar solo cuando nos sentimos estresados?
Es una equivocación bastante común esta creencia. En realidad, la frecuencia con que deben tomarse estos medicamentos suele ser diaria y no deben tomarse como los típicos ansiolíticos cuando uno se siente ansioso. El psiquiatra es quien ajustará y controlará las dosis según los efectos secundarios.
¿Qué ocurre si uno se siente frustrado por tener que tomar medicamentos?
Una forma de pensar ideal sobre el uso de medicamentos para un T.O.C es compararlo con un trastorno médico como una diabetes. Del mismo modo que un diabético necesita insulina para llevar una vida cotidiana satisfactoria, algunos pacientes de T.O.C necesitan medicación para funcionar con normalidad.
¿Cuánto tiempo se tarda en notar los efectos de la medicación?
Es importante no dejar el medicamento hasta su finalización, según criterio médico. Muchos pacientes no experimentan efectos positivos durante las primeras semanas del tratamiento, aunque después de dicho periodo lo normal es que mejoren de una forma significativa.
El principal problema de tomar solo medicación en el tratamiento del T.O.C reside en que, si no se sigue terapia cognitivo-conductual, no puede saberse la totalidad de la respuesta del paciente. La medicación puede corregir el problema químico o neurológico del cerebro, pero es necesaria una terapia para mejorar los comportamientos que se han ido enquistando en un particular estilo de vida. Es recomendable que todos los pacientes sigan una terapia cognitiva-conductual además de la de Exposición con Prevención de Respuesta y la mayoría una combinación de estas terapias junto con la medicación, para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el tratamiento.
¿Se necesita un tratamiento adicional?
La mayoría de psiquiatras y terapeutas especializados en T.O.C coinciden en opinar que estas terapias, unidas a la medicación, son suficientes para que el paciente mejore ostensiblemente.
http://trastornoobsesivocompulsivo.org/30/tratamiento/

23 de octubre de 2016

El tabaquismo dejaría marcas duraderas en el ADN

Fumar cigarrillos puede dejar una impronta epigenética duradera en el ADN humano, alterando más de 7.000 genes, de tal modo que podría contribuir al desarrollo de enfermedades relacionadas con la dependencia del tabaco.

Los investigadores se centraron en un proceso denominado metilación del ADN: los cambios genéticos que no alteran el código subyacente de los genes, pero que pueden cambiar cómo se expresan o se activan. Compararon los sitios de metilación del ADN en 2.433 fumadores actuales y 6.518 exfumadores con 6.956 personas que nunca habían fumado, correspondientes a 16 estudios previos. Además de hallar que los lugares del ADN relacionados con fumar se asociaban con más de 7.000 genes (un tercio de los genes humanos conocidos), los investigadores observaron que, en quienes dejaron de fumar, la mayoría de los genes se ‘recuperaron’ a los cinco años de abandonar el hábito, pero también averiguaron que algunos de los sitios de la metilación del ADN persistían incluso 30 años después de dejar de fumar.

Según los autores, identificar estos cambios en el ADN relacionados con fumar podría conducir a pruebas diagnósticas que evaluaran de forma más precisa los antecedentes de tabaquismo de un paciente. Esta información también ofrece la posibilidad de desarrollar posibles nuevos tratamientos para reparar los sitios de metilación del ADN.
[Circ Cardiovasc Genet 2016]
Joehanes R, Just AC, Marioni RE, Pilling LC, Reynolds LM, Mandaviya PR, et al.

Analizan los biomarcadores más relevantes para el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer

Diferentes investigaciones han demostrado la efectividad de determinados biomarcadores para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer (EA). Un estudio ha analizado cuáles de ellos son los más importantes a la hora de predecir este trastorno.

Durante dos años, los científicos realizaron un seguimiento a 33 pacientes de 65-85 años con deterioro cognitivo leve. Todos se sometieron a distintas pruebas y se evaluó su estado clínico cada seis meses. Los participantes fueron divididos en dos grupos en función de su estado cognitivo: el estable (n = 21), grupo que seguía con el diagnóstico de deterioro cognitivo leve tras dos años de seguimiento, y el progresivo (n = 12), con personas que reunieron los síntomas de una posible EA a lo largo del período de estudio.

Los biomarcadores que resultaron ser menos relevantes a la hora de predecir la EA fueron las variables genéticas (genotipo APOE4) y la reserva cognitiva. Algunos tests neuropsicológicos, el volumen del hipocampo y la actividad magnética cerebral tienen una capacidad muy alta para predecir el desarrollo de EA en dos años, desde una fase de deterioro cognitivo leve, con un 100% de sensibilidad y un 94,7% de especificidad.
[J Alzheimers Dis 2016]
López ME, Turrero A, Cuesta P, López-Sanz D, Bruña R, Marcos A, et al.

Los nuevos criterios de enfermedad de Alzheimer suponen un avance relevante

La precocidad en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer (EA) genera beneficios para el paciente a nivel médico, personal y social. Abordar la enfermedad precozmente facilita el manejo clínico, al poder adelantarse a la aparición de los síntomas.

Los nuevos criterios de investigación para el diagnóstico de la EA han sido un primer paso y un avance significativo para clasificar a los pacientes cuando presentan sintomatología muy leve y todavía no se ha instaurado una demencia. El desarrollo de nuevas técnicas de imagen con nuevos trazadores supone un inicio prometedor para el diagnóstico preclínico de la EA. El seguimiento de sujetos con características biológicas de la enfermedad, así como el estudio de variables modificadoras de la evolución, podrían resultar de alta relevancia si algún día se dispusiese de fármacos modificadores del curso evolutivo, ya que podrían aplicarse incluso previamente al inicio del deterioro cognitivo, lo que supondría un primer paso hacía la profilaxis de la EA.
[Rev Neurol 2010]
Valls-Pedret C, Molinuevo JL y Rami L

22 de octubre de 2016

Síndrome de Procusto - El error de prescindir de quien sobresale

La incapacidad para reconocer como válidas ideas de otros, el miedo a ser superado profesionalmente por un subordinado o la envidia pueden llevar a algunos directivos o mandos intermedios a eludir su principal responsabilidad, tomar las decisiones más adecuadas para su empresa, dedicándose a cercenar las iniciativas, aportaciones e ideas de aquellos que pueden dejarles en evidencia. Es el Síndrome de Procusto, un nombre de origen mitológico que retrata una figura que suele observarse en entornos laborales y resulta nefasta para cualquier organización o equipo, incluido el de Comunicación.
La propia definición del síndrome de Procusto ya deja claras sus negativas consecuencias:
“Aquel que corta la cabeza o los pies de quien sobresale”.
Historia del mito:
En la mitología griega, Procusto era un posadero que tenía su negocio en las colinas de Ática. Cuando un viajero solitario se alojaba allí, Procusto entraba por la noche en su habitación y le ataba las extremidades a las esquinas de la cama.
Entonces, había dos posibilidades. Si el viajero era más grande que la cama, Procusto le cortaba las extremidades que sobresalían (pies, brazos, cabeza…) para que ‘encajase’ exactamente en el lecho.
Si por el contrario era más pequeño, le ‘estiraba’ hasta descoyuntarlo para que se adaptase a la medida. De hecho, el verdadero nombre del posadero era Damastes. Procusto era su apodo ya que significa ‘el estirador’.
Lo cierto es que nadie se adaptaba inicialmente a la medida ya que, al parecer, Procusto tenía dos camas para esta tarea, una grande y otra pequeña, y asignaba una u otra habitación en función de la altura del huesped.
El héroe Teseo, en el último de sus trabajos, fue quien acabó con Procusto engañándole para que se tumbase en la cama, momento que aprovechó para atarle y aplicarle su propio ‘método’.
El Lecho de Procusto:
La literatura universal ha utilizado frecuentemente esta figura desde la antigua Grecia y muy pronto se aplicó a diferentes entornos como la familia, la empresa, la política…
Básicamente Procusto se ha convertido sinónimo de uniformidad y su síndrome define la intolerancia a la diferencia.
Así, cuando alguien quiere que todo se ajuste a lo que dice o piensa, lo que quiere es que todos se acuesten en el ‘Lecho de Procusto’.
Procustos en la empresa:
Para reconocer mejor la figura del Procusto en una organización, suelo realizar una distinción entre dos modelos que tienen ligeras diferencias, ‘Conscientes’ e ‘Inconscientes’ de que lo son:
  1. Inconscientes de que lo son: Directivos y mandos intermedios que no escuchan otras opiniones al entender directamente que su idea siempre va a ser la mejor y son los demás quienes deben adaptarse a ella.
  2. Conscientes de que lo son: Directivos y mandos intermedios que reconocen entre sus subordinados a figuras que pueden hacerles sombra.
Consecuencias:
Inconscientes de que lo son:
  • Su  visión siempre es tan clara que se molestan si se les dice que no tienen razón.
  • No se ponen en el lugar de los demás, aunque creen que sí lo hacen.
  • Suelen hablar de tolerancia, multidiversidad, intercambio de ideas… pero cuando esto se produce no soportan que se den opiniones diferentes a la suya y encuentran cómo criticar o deslegitimar a esa persona.
Conscientes de que lo son:
  • Tienen miedo de ‘jóvenes, nuevos y proactivos’ con conocimientos, capacidades o iniciativas que ellos no tienen.
  • Por ello, limitan las capacidades, creatividad e iniciativa de sus subordinados para que no evidencien sus propias carencias.
  • Son capaces de modificar su posicionamiento inicial ante un tema si ven que alguien opina igual y puede llegar a capitalizar la atención o destacar sobre él si se acepta esa tesis.
Consecuencias comunes:
  • Generan un clima laboral de tensión y estrés.
  • Fuerza las circunstancias para ajustarlas a su propio modelo.
  • No optimizan sus equipos. Priman su visión personal, o incluso sus intereses particulares, frente a la maximización del rendimiento y la eficacia.
  • Deforman, ocultan, interpretan… los datos obtenidos tras un estudio de manera que confirmen su hipótesis previa.
  • No asignan tareas a quienes las harían mejor, cierran su acceso a proyectos en los que destacarían, no les evalúan correctamente en los controles internos…
  • Exigen niveles de Calidad y perfección que, en muchas ocasiones, ni las tienen ellos ni se pueden alcanzar.
  • Por su autoconvencimiento de tener razón, son más proclives al lanzamiento de productos o servicios que exigen una cierta adaptación del usuario. Esto puede traer éxitos momentáneos si lo que se aporta también es novedoso y atractivo, pero si no se ha procurado adaptarse totalmente a lo que precisa el mercado la competencia pronto lo clonará adecuándolo al consumidor/cliente y llevará al fracaso a quien lo creó.
El departamento de Comunicación:
En los tiempos actuales, en los que las funciones de los departamentos de comunicación se han ampliado, un Dircom debe tener especial cuidado en no convertirse en un Procusto ya que tiene una serie de peligros añadidos que contribuyen a esa posibilidad.
  • La ampliación de las funciones puede dejar fuera de juego a quienes se han limitado a poco más que el envío de notas de prensa y relaciones con la prensa (generalmente porque esa era la única función que se les asignaba).
  • El crecimiento de los departamentos lleva al Dircom a tener que desarrollar labores de liderazgo y dirección de personas que, en algunos casos, nunca ha tenido que desempeñar al trabajar sólo.
  • Las redes sociales han traído la necesidad de entender y dominar su alcance, posibilidades y métricas; un entorno tecnológico al que puede costar adaptarse.
Cuando se da alguno de los puntos anteriores y se destapan carencias es cuando pueden surgir los Procustos.
Frente a esto, profesionalidad y formación continua son la solución. Ambas son las que aportan los conocimientos y la visión necesarios para tener la capacidad de gestionar adecuadamente las virtudes propias y las de los subordinados, y lograr que todas ellas contribuyan al bien común de la empresa y el equipo.
Porque el problema no es tener subordinados que saben más que tú sobre determinados temas, una situación que incluso es deseable como queda claro en la frase anterior de Steve Jobs (imagen). El problema es no saber gestionar ese talento.
Conclusión:
El Síndrome de Procusto es un gran mal de muchas empresas y prácticamente todos hemos visto casos concretos en los que se produce.


Como reflexión final, una frase propia que llevo años utilizando para referirme a este tema:
“El gran problema de muchas empresas es que tienen empleados en puestos de responsabilidad que han decidido (consciente o inconscientemente) que sus obligaciones no son las que les ha asignado la empresa, sino que su trabajo consiste en mantener su trabajo”.