28 de julio de 2016

El acetaminofén podría afectar la empatía

Anteriormente habíamos publicado una investigación que encontró un nuevo efecto secundario del acetaminofén: entorpecer el proceso cerebral para detectar errores. Pero ahora, un estudio nuevo sugiere que además afectaría nuestra habilidad de sentir empatía por el dolor de otros.
En uno de los experimentos, llevado a cabo por investigadores del Ohio State University, se les dio a beber a 40 estudiantes universitarios un líquido que contenía 1,000 mg de acetaminofén; por otro lado, un segundo grupo de igual tamaño consumió un líquido placebo.
Luego los estudiantes leyeron escenarios donde alguien sufría alguna clase de dolor (emocional o físico) y se les pidió que calificaran el dolor que esa gente experimentaba. Los participantes del estudio que bebieron el acetaminofén calificaron el sufrimiento significativamente más bajo que los integrantes del grupo que consumió el placebo.
En un segundo experimento, se le volvió a dar a un grupo de estudiantes acetaminofén y al otro un placebo. Luego todos fueron expuestos a un corto estallido de sonidos blancos, y se les pidió que calificaran el sonido en una escala del 1 (nada desagradable) al 10 (extremadamente desagradable). Finalmente, se les pidió que imaginaran cuán desagradables serían los estallidos de sonido para otros.
Comparados al grupo placebo, los estudiantes que tomaron acetaminofén calificaron el sonido como menos desagradable y predijeron que los sonidos serían poco desagradables para los otros también.
“No sabemos porqué el acetaminofén está teniendo estos efectos, pero es preocupante. La empatía es importante. Si estás discutiendo con tu cónyuge y te acabas de tomar acetaminofén, este estudio sugiere que podrías ser menos comprensivo con respecto a lo que hiciste para herir los sentimientos de tu esposo”, dice el Dr.  Baldwin Way, uno de los autores de la investigación.
Mischkowski y Way planean estudiar otro analgésico común, el ibuprofeno, para ver si está vinculado a efectos similares.
Alejandra Alonso
Licenciada en Psicología, editora y miembro fundador de Psyciencia.com. Me interesan la psicología infantil, el psicodiagnóstico y las neurociencias.

27 de julio de 2016

​Victimismo crónico - personas que se quejan por vicio

Hay personas que nunca paran de quejarse y lamentarse. 
¿Por qué actúan así?
Cualquier persona, en alguna situación de su vida, ha tenido que asumir el rol de víctima. La mayoría de las veces, este papel se asume en base a hechos objetivos que justifican que podamos sentirnos más vulnerables o desamparados.

Victimismo como personalidad

No obstante, existen personas que hacen gala de un victimismo crónico: se encuentran en un estado permanente de quejas y lamentos infundados. Estos individuos se escudan en una personalidad victimista, aunque algunos de ellos adoptan esta actitud de forma inconsciente. De este modo se liberan de cualquier responsabilidad en sus acciones y culpabilizan al resto de lo que les ocurre.
Mantener durante un período largo de tiempo este tipo de actitud que hemos denominado “victimismo crónico” no es en sí una patología clasificada en el DSM-5, pero podría sentar las bases psicológicas que podrían acabar desarrollando un trastorno paranoide de la personalidad. Esto ocurre porque la persona culpa persistentemente a los demás de las cosas malas que le suceden.

Victimismo y pesimismo van de la mano

Este modo de afrontar el día a día puede traer más consecuencias negativas. Uno de los perjuicios más claros es la visión pesimista de la vida que acarrea el victimismo crónico, ya que crea un entorno de malestar y desconfianza tanto para la persona que siempre se queja como para las personas de su alrededor, que se sienten injustamente tratadas.
En una gran cantidad de casos, la persona que muestra esta tendencia hacia el victimismo crónico acaba por alimentar una serie de malos sentimientos, tales como el rencor o la ira, que pueden degenerar en un victimismo agresivo. El victimista agresivo no solo culpa a los demás y se lamenta por todo, sino que también puede adoptar actitudes agresivas y violentas, intolerancia y desprecio hacia la integridad física y moral de las personas que considera culpables por algún motivo.

¿Cómo son las personas victimistas?

Pero, ¿qué rasgos de personalidad y actitudes recurrentes realizan estas personas?Vamos a conocerlos a través de los siguientes puntos.

1) Deforman sistemáticamente la realidad

Las personas con victimismo crónico creen sinceramente que toda la culpa de lo que les ocurre es culpa de otras personas; nunca asumen responsabilidad alguna por sus acciones. El problema de fondo es que ven la realidad de forma distorsionada, con un locus de control externo. Tienden a pensar que tanto las cosas positivas como los malos momentos dependen de causas externas a su voluntad.
También es cierto que suelen exagerar inconscientemente lo negativo, de tal modo que caen en un fuerte pesimismo que les impide ver las cosas positivas de la vida.

2) El lamento constante les refuerza

Los individuos victimistas creen que su situación personal se debe a los malos actos de los demás y de las circunstancias, por tanto no se sienten responsables de nada de lo que les ocurre. En consecuencia, se pasan el día lamentándose, hasta el punto que encuentran un importante refuerzo a su actitud en el lamento y la queja, asumiendo su rol de víctimas y tratando de llamar la atención de su entorno.
No son capaces de pedir ayudar a nadie, se limitan a lamentarse por su mala suerte de toparse con indeseables. Esto no es otra cosa que una búsqueda inconsciente de atención y protagonismo.

3) Su objetivo es encontrar culpables

El estado de víctima permanente también va muy asociado a una actitud desconfiada. Creen que los demás siempre se mueve por intereses espurios y actúan de mala fe contra ellos. Por esta razón inspeccionan al milímetro cualquier detalle o gesto de las personas de su alrededor intentando descubrir algún agravio, por pequeño o inexistente que sea, para reforzarse así en su rol de víctimas.
A base de actuar así, acaban reafirmando su personalidad y son muy susceptibles con el trato que los demás les dispensan, exagerando cualquier pequeño detalle hasta un límite patológico.

4) Nula autocrítica

No son capaces de hacer autocrítica sobre su actitud o sus acciones. Las personas con victimismo crónico están plenamente convencidas de que no tienen la culpa de nada, con lo cual no conciben que nada en ellos sea reprochable o mejorable. Como ya se ha comentado, responsabilizan de todo a las demás personas, son incapaces de aceptar crítica alguna y, por supuesto, están lejos de poder reflexionar sobre su actitud o sus actos para poder mejorar en alguna faceta de sus vidas.
Se muestran intolerantes ante los fallos y defectos de otras personas, pero sus propios errores los perciben como nimios y, en cualquier caso, justificables.

Las tácticas que usan las personas victimistas

Cuando hay una persona que asume el rol de víctima, debe haber otra que sea percibida como culpable. Con este objetivo, los victimistas crónicos emplean una serie de tácticas y estrategias que para conseguir que otra persona se sienta culpable.
Si ignoramos este modus operandi de los victimistas es más fácil que caigamos en su marco mental y que logren convencernos de que toda la culpa es nuestra.

1. Retórica y oratoria del victimista

Es muy habitual que este tipo de personas traten de ridiculizar y descalificar cualquier argumento de su “enemigo”. No obstante, no tratan de refutar al adversario en base a datos o argumentos mejores, sino que se dedican a descalificar e intentan que la otra persona asuma el rol de “atacante”.
¿Cómo lo consiguen? Asumiendo el papel de víctima en la discusión, de modo que el adversario quede como una persona autoritaria, con poca empatía y hasta agresiva. Este punto es conocido en la disciplina que estudia las argumentaciones como “retórica centrista”, puesto que es una táctica que pretende presentar al enemigo como un radical, en vez de refutar o mejorar sus argumentos. De este modo, todo argumento del bando contrario solo es una demostración de agresividad y extremismo.
Si se ven acorralados por una afirmación o un dato irrefutable, la persona victimista no contestará con argumentos o aportando otros datos sino que dirá algo así:“Siempre me atacas, ¿me estás diciendo que miento?” o bien “No me gusta que impongas tu punto de vista”.

2. La “retirada a tiempo” del victimista

En ocasiones, el discurso de la persona victimista está enfocado a evadir su responsabilidad para intentar evitar tener que reconocer un fallo o pedir perdón por algo que ha hecho mal. Para ello, intentará salir de la situación como pueda. La estrategia más habitual, además de descalificar el argumento de su interlocutor (ver punto 1), consiste en escurrir el bulto para no reconocer que estaba errado en su postura.
¿Cómo lo consiguen? Asumiendo el papel de víctima y manipulando la situación para que la interacción entre en un espiral de confusión. Esto se traduce en que el victimista intenta proyectar sus errores hacia el adversario.
Por ejemplo, si en el hilo de una discusión, el oponente aporta un dato comprobado y fiable que contradice la postura de la persona victimista, ésta última no reconocerá que estaba equivocado. En lugar de eso, intentará retirarse usando estas frases típicas. “Este dato no contradice lo que yo decía. Por favor, para de confundirnos con números que no vienen al caso” o “Me estás culpabilizando por haber dado mi simple opinión, no tiene sentido seguir discutiendo con alguien así”. Y, tras estas palabras, lo normal es que abandone el lugar de los hechos sintiéndose “ganador”.

3. Chantaje emocional

La última de las estrategias que más frecuentemente usan los victimistas crónicos es el chantaje emocional. Cuando conocen bien las virtudes y defectos de su “adversario”, no dudan en manipular sus emociones para intentar salirse con la suya y mostrarse como víctima. Las personas que van de víctimas tienen una gran capacidad para reconocer emociones, y usan las dudas y flaquezas de las otras personas en su propio beneficio.
¿Cómo lo consiguen? Son capaces de detectar los puntos débiles de su oponente y tratan de sacar rendimiento a la empatía que pueda dispensarle. Así, van fraguando la situación para que el otro asuma el papel de verdugo y ellos se afianzan en la posición de víctimas.
Este tipo de actitud puede materializarse, por ejemplo, con aquella madre que intenta culpabilizar a su hijo con frases del estilo: “Con todo lo que hago siempre por ti, y así me lo pagas”. El chantaje emocional también es una estrategia de manipulación típica de las relaciones de pareja. Te lo explicamos a fondo en este artículo:
“Chantaje emocional: una forma de manipular los sentimientos de tu pareja"

¿Cómo lidiar con una persona así?

Lo primordial es que, si tienes un victimista crónico en tu círculo cercano, seas capaz de identificarlo. Después, has de intentar que no te enrede en su juego de manipulación. Basta con hacerle saber que sus lamentos siempre son los mismos y que lo valiente en esta vida es intentar hallar soluciones. Si está dispuesto a encontrar salidas a sus problemas, debemos echarles una mano y hacerles notar que estamos con ellos, pero también hay que dejarles claro que no vamos a perder el tiempo escuchando sus quejas.
Siendo pragmático, deberías preocuparte por ti mismo y evitar en lo posible que te contagie las malas vibraciones. No debes aceptar que te intenten hacer sentir culpable de sus problemas. Solo podrá herir tus sentimientos si le dejas que tenga ese poder sobre ti.

Xavier MolinaPsicólogo social

Trastorno oposicionista desafiante infantil

Causas y síntomas del trastorno oposicionista desafiante infantil

Cada vez son más los padres que acuden a las consultas de Psicología en busca de una solución para el comportamiento desobediente de sus hijos. Sin embargo, en algunos casos no se trata de una desobediencia común sino que en la base de esa conducta se esconde un problema mayor: el trastorno oposicionista desafiante. Se trata de una alteración infantil muy frecuente, según datos de la Sociedad de Pediatría, en España afecta al 15% de los niños.
En realidad, es muy común encontrar conductas desafiantes a lo largo del desarrollo de cualquier niño. No obstante, en ocasiones este comportamiento persiste durante más tiempo del habitual o se acentúa demasiado, hasta convertirse en un trastorno oposicionista desafiante.Este problema se puede manifestar de diferentes maneras, desde una pasividad extrema hasta la hostilidad, las verbalizaciones negativas o la agresividad.
Lo peor es que el trastorno oposicionista desafiante suele seguir un curso bastante estable a través del desarrollo infantil, y también entraña un mayor riesgo de que aparezcan problemas sociales y/o académicos. Por eso, lo más conveniente es acudir cuanto antes al psicólogo y recibir un tratamiento. De hecho, la buena noticia es que existen diferentes tipos de terapias efectivas para abordar este problema. Cuando los síntomas se diagnostican a una edad temprana y se sigue el tratamiento, el trastorno merma considerablemente.

Las causas del trastorno oposicionista desafiante

No existe una causa específica que pueda explicar el trastorno oposicionista desafiante. No obstante, los expertos aseguran que el factor psicosocial desempeña un papel fundamental. Se ha podido apreciar que algunos factores, como una educación coercitiva o violenta, la inmadurez o la falta de experiencia en la crianza de un hijo, pueden estimular las conductas desafiantes. Asimismo, la inexistencia de lazos afectivos, el abandono durante los primeros años de vida, los conflictos maritales y la depresión materna, también pueden propiciar la aparición del trastorno o agudizar sus síntomas.
También se ha encontrado que los factores genéticos tienen un peso importante en el desarrollo de esta alteración. De hecho, se conoce que los hijos de padres con antecedentes de trastorno oposicionista desafiante infantil o de trastorno disocial, tienen una mayor vulnerabilidad genética a desarrollar conductas hostiles. Los estudios incluso han demostrado que existe una vulnerabilidad genética relacionada con anomalías en los cromosomas XYY y XXY, que estimulan este tipo de alteración de la conducta.
Por otra parte, las últimas investigaciones neurológicas aseguran que en el trastorno oposicionista desafiante existe un déficit en los niveles serotoninérgico y noradrenérgico del cerebro. Esta deficiencia afecta la respuesta psicológica y emocional de los niños ante los estímulos hostiles del medio y se traduce en una dificultad para regular las conductas agresivas y violentas.

Los síntomas del trastorno oposicionista desafiante

La característica más sobresaliente del trastorno oposicionista desafiante es el comportamiento negativista, desafiante, hostil y desobediente del niño hacia las personas con autoridad, como los padres o profesores, aunque también pueden comportarse de esa forma con sus amigos y compañeros de clase. Este patrón de conducta debe permanecer estable durante al menos 6 meses y se debe manifestar en todas las esferas de su vida, aunque lo usual es que sea más evidente en las interacciones con las personas más cercanas.
El niño con trastorno oposicionista desafiante presenta:
  • Rabietas y/o discusiones frecuentes con los adultos.
  • Terquedad persistente, sobre todo cuando se ha propuesto hacer algo que está prohibido.
  • Mala tolerancia a las órdenes, es común que se nieguen abiertamente a cumplirlas y que desafíen a los adultos.
  • Respuestas coléricas, resentidas y rencorosas ante cualquier circunstancia.
  • Actitud desafiante y deliberada, que molesta a los demás y que no tiene una causa aparente o está causada por motivos insignificantes.
  • Insultos y palabras despectivas y violentas hacia los demás.
  • Conducta negativa, se niega a negociar y comprometerse con los adultos o sus coetáneos.
  • Incapacidad para aceptar las consecuencias de sus propios actos, con tendencia a culpar a los demás.
  • Episodios ocasionales de violencia física, con o sin intención.
  • Deterioro significativo en los resultados académicos y en las relaciones sociales.
Se debe aclarar que no es usual que aparezcan todos estos síntomas a la vez pero a medida que el trastorno se instaura, van apareciendo nuevas manifestaciones, siempre más complejas y severas. De hecho, es frecuente que en muchos niños se desarrolle incluso una comorbilidad con otras alteraciones psicológicas, como el TDAH, cuyos síntomas aparecen de forma secundaria a las conductas hostiles.


Jennifer Delgado

3 junio, 2015 en Educación, Salud.

Tipos de estrés y sus desencadenantes

¿Cuáles son las distintas clases de estrés y cómo afectan a nuestra mente?
Actualmente, el estrés está considerado como la fatiga mental causada por un rendimiento y unas exigencias superiores a las que podemos soportar
Suele provocar diversas patologías, tanto físicas como psíquicas. Desde Psicología y Mente queremos abordar los diferentes tipos de estrés y los agentes causales que la provocan.

Tipos de estrés, sus características y efectos

El estrés es una reacción que puede causar problemas de salud graves. Se ha demostrado que diversas afecciones crónicas, trastornos psicosomáticos y de salud mental (problemas cardíacos, ansiedaddepresión, etc.) están estrechamente relacionados con el estrés. A pesar de que el término estrés parece muy moderno, el origen etimológico de la palabra es muy antiguo.

Historia del concepto

En la Edad Media ya se utilizaba para describir un sin fin de experiencias negativas. Pero es en en el siglo XVIII cuando el concepto se extiende entre ingenieros y físicos con el objetivo de describir ciertas características de los cuerpos sólidos. Dicho característica hace referencia a la fuerza interna presente en un área concreta sobre la que actúa una fuerza externa que puede alterar ese estado sólido, una definición que a priori no tiene nada que ver con el actual concepto de estrés.
En la década de 1920, el reconocido doctor Hans Seyle introdujo el término en las ciencias de la salud para referirse a una respuesta global de nuestro cuerpo hacia una situación que nos genera angustia.
Pero no siempre el estrés tiene que ser algo nocivo, pues existe el estrés positivoque es aquel que nos ayuda a enfrentar un cometido con todas nuestras fuerzas (un estrés adaptativo, muy presente en los animales incluido el ser humano). No obstante, cuando esa emoción nos agota, aparte de tener consecuencias psíquicas y físicas notables, no nos ayuda a enfrentarnos a esa tarea estresante.

Las etapas del estrés

En 1956, Seyle teoriza que la respuesta de estrés consta de tres fases distintas:
1. Alarma de reacción: Empieza justo después de ser detectada la amenaza. En esta fase aparecen algunos síntomas como baja temperatura corporal o un incremento de la frecuencia cardíaca.
2. Resistencia: El organismo se adapta a la situación pero continúa la activación aunque en menor medida respecto la etapa anterior. Si la situación estresante se mantiene en el tiempo, la activación acaba por sucumbir porque se consumen recursos a una velocidad mayor de la que se generan.
3. Agotamiento: El cuerpo acaba por agotar recursos y pierde gradualmente la capacidad adaptativa de la anterior fase.

Tipos de estrés

Hay clasificados diferentes tipos de estrés en base a determinados criterios. Vamos a explicar los tipos de estrés en función de la utilidad que tienen, su mantenimiento y duración.

1. Tipos de estrés en base a su signo

1.1. Estrés positivo

Al contrario de lo que la gente cree, el estrés no siempre hace daño a la persona que lo padece. Este tipo de estrés surge cuando la persona está bajo presión, pero inconscientemente interpreta que los efectos de la situación le pueden otorgar algún beneficio.
Este estrés hace que la persona afectada esté motivada y con mucha más energía, un buen ejemplo sería una competición deportiva donde los participantes deben tener un punto de vitalidad para poder salir victoriosos. Este estrés está asociado con emociones positivas, como la felicidad.

1.2. Distrés o estrés negativo

Cuando padecemos distrés anticipamos una situación negativa creyendo que algo nos va a salir mal, lo cual genera una ansiedad que nos paraliza por completo.
El estrés negativo nos desequilibra y neutraliza los recursos que en situaciones normales tendríamos a nuestra disposición, lo cual acaba por generar tristezaira, etc.

2. Tipos de estrés en base a su duración

2.1. Estrés agudo

Es el estrés que más personas experimentan y es causa de las exigencias que nos imponemos nosotros mismos o los demás. Estas exigencias son alimentadas respecto un pasado reciente, o en anticipaciones de un futuro próximo. En pequeñas dosis puede ser positivo pero en dosis más elevadas puede acaba por agotarnos, con severas consecuencias en nuestra salud mental y física.
Por suerte este tipo de estrés no dura mucho por lo que no deja secuelas, aparte de ser de fácil curación. Los principales señales del estrés agudo son:
1. Dolores musculares: Suelen aparecer dolores de cabeza, espalda y contracturas entre otras afecciones.
2. Emociones negativas: Depresión, ansiedad, miedofrustración, etc.
3. Problemas gástricos: El estrés puede causar una gran oscilación en los síntomas estomacales; estreñimiento, acidez, diarrea, dolor abdominal, etc.
4. Sobreexcitación del sistema nervioso: causa síntomas como aumento de la presión sanguínea, taquicardia, palpitaciones, náuseas, sudoración excesiva y ataques de migraña.

2.2. Estrés agudo episódico

Es también uno de los tipos de estrés más tratado en las consultas psicológicas. Aparece en personas con exigencias irreales, tanto propias como provenientes de la sociedad.
Son personas que se muestran irritadas y beligerantes, aparte de tener una angustia permanentes a causa de que no pueden controlar todas las variables que les exigidas. Otro síntoma de las personas que sufren estrés agudo episódico es que siempre están preocupados por el porvenir. Al mostrarse hostiles son difíciles de tratar a no ser que acudan a un especialista y reciban tratamiento.

2.3. Estrés crónico

Es el estrés que aparece en prisiones, guerras o en situaciones de pobreza extrema, situaciones en lo que se debe estar continuamente en alerta. Esta clase de estrés también puede venir de un trauma vivido en la niñez. Al causar una gran desesperanza, puede modificar las creencias y la escala de valores del individuo que lo padece.
Sin lugar a dudas es el tipo de estrés es el más grave, con unos resultados destructivos severos para la salud psicológica de la persona que lo padece. Las personas que lo sufren diariamente presentan un desgaste mental y físico que puede dejar secuelas durante toda la vida. La persona no puede cambiar la situación estresante, pero tampoco puede huir, sencillamente no puede hacer nada.
La persona que tiene este tipo de estrés muchas veces no es consciente de ello, pues lleva tanto tiempo con ese sufrimiento que ya se ha acostumbrado. Incluso les puede que les guste ya que es lo único que han conocido y no saben o no pueden hacer frente a la situación de otra forma, a causa de esto es normal que rechacen la posibilidad de tratamiento pues se sienten tan identificados con el estrés que creen que ya forma parte de ellos.
  • Hay estudios que demuestran la relación entre el estrés con enfermedades del aparato digestivo, cáncer, enfermedades cutáneas y problemas cardíacos.
  • Con el estrés aparece a menudo la inseguridad y el sentimiento de indefensión(siempre tiran la toalla puesto que creen, o realmente no puede, hacer nada).
  • El estrés puede producir ansiedad y depresión.

Factores de riesgo del estrés

Se clasifican en causas psicológicas o causas ambientales. Aunque, en realidad, el estrés suele surgir por ambos factores a la vez, combinados en mayor o menor grado.

Agentes psicológicos o internos

  • Locus de control interno y externo: Los locus de control se refieren a la firme opinión de que los sucesos que nos ocurren son controlados por lo que hacemos (es el locus de control interno) o por causas exteriores que el individuo no puede modificar (locus de control externo). Si una persona sufre de locus de control externo probablemente sufrirá estrés pues cree que no puede hacer absolutamente nada ante una situación peligrosa.
  • Timidez: Algunos estudios indican que las personas introvertidas son más sensibles ante una situación estresante y sufren más presión que las personas altamente sociables al encerrarse en sí mismas y no hacer frente a una situación determinada.
  • Autoinfluencia: Cuando creemos que una situación es amenazante interiorizamos ese mismo patrón en nuestra forma de pensar. Por eso mismo, ante un mismo contexto una persona puede reaccionar con serenidad y otra con estrés.
  • Predisposición a la ansiedad: Son personas expuestas a sentirse inquietas ante la incertidumbre. A causa de ello tienen inclinación a padecer estrés.

Agentes ambientales o externos

  • La suspensión de la costumbre: Cuando de repente algo acaba es complicado volver a adaptarse a una nueva rutina (que es lo que nos da cierta estabilidad en nuestras vidas) pues la psique despliega todos los recursos para volver adaptarse al nuevo contexto. Por ejemplo, acabar unas vacaciones.
  • La eventualidad de lo inesperado: La alteración de algún aspecto de nuestra vida siempre genera nos desestabiliza en menor o mayor medida (aunque el cambio sea para mejor) ergo nos causa estrés. Por ejemplo, ser contratado en un nuevo trabajo.
  • La contradicción del conflicto: Es una confusión mental que produce que nuestro equilibrio interno se vaya al traste, produciendo un caos en nuestra mente. Volver a establecer el orden que había antes del caos requiere que la persona utilice todas las herramientas de las que dispone, produciendo de este modo una notable fatiga mental. Por ejemplo, sufrir una grave enfermedad.
  • El desamparo ante lo inamovible: En este contexto la persona no puede hacer nada ya que las circunstancias superan los recursos de los que dispone la persona.. Por ejemplo, la muerte de un familiar.

En conclusión…

La aparición del estrés puede suponer graves problemas en el futuro si no se combate adecuadamente, por tanto es necesario buscar tratamiento y aprender herramientas prácticas para afrontarlo. Acudir a un psicólogo clínico puede ser clave para aprender a gestionar las emociones y sensaciones negativas asociadas al estrés.

Marc Rodriguez Castro Psicólogo

25 de julio de 2016

Mujeres con migrañas tendrían un riesgo más elevado de enfermedades cardiovasculares e ictus

Las mujeres que padecen migraña podrían enfrentarse a un ligero aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares e ictus, según un amplio estudio prospectivo realizado en Estados Unidos.

Los investigadores analizaron los datos de 115.541 mujeres estadounidenses que participaron en elNurses’ Health Study II. Al inicio del estudio, las mujeres tenían entre 25 y 42 años, no padecían trastornos cardiovasculares y se les dio seguimiento desde 1989 hasta 2011.

Al inicio del estudio, el 15,2% de las mujeres sufrían migrañas. A lo largo del amplio seguimiento, 1.329 mujeres sufrieron un ataque cardíaco o ictus y 223 fallecieron por una enfermedad cardiovascular. En comparación con las mujeres que no padecían migraña, las mujeres con migrañas tenían un riesgo un 50% más elevado de enfermedad cardiovascular mayor, en concreto, un riesgo un 39% más alto de ataque cardíaco, un 62% más alto de ictus y un 73% más alto de cirugía de revascularización coronaria. Además, la migraña también se vinculó con un riesgo un 37% más elevado de fallecimiento por un ataque cardíaco o un ictus.

Esas asociaciones se mantuvieron incluso tras tomar en cuenta otros factores de riesgo, como el tabaquismo, la hipertensión, la edad y el uso de anticonceptivos orales.

 http://www.neurologia.com/            Kurth T, Winter AC, Eliassen AH, Dushkes R, Mukamal KJ, Rimm EB, et al.

Disfunciones somatosensoriales podrían contribuir a los trastornos del espectro autista

Se suele dar por sentado que los trastornos del espectro autista (TEA) se originan por un déficit en el desarrollo del cerebro, pero un estudio realizado en ratones sugiere que algunos de sus aspectos, como las anomalías en las conductas sociales, la percepción del tacto y la ansiedad, se relacionan con disfunciones en otras zonas del sistema nervioso: los nervios periféricos de las extremidades, dedos y otras partes del cuerpo que comunican la información sensorial al cerebro.

Los investigadores examinaron cuatro genes que se relacionan con los TEA, entre los cuales destacaban dos: MECP2, cuya mutación causa síndrome de Rett, y GABRB3, implicado también en los trastornos asociados con el autismo. Mediante ingeniería genética los investigadores indujeron, en ratones, mutaciones en los genes que afectan a las neuronas sensoriales del sistema nervioso periférico, las encargadas de transformar los estímulos externos en internos. Tras alterar la secuencia de ADN, se estudiaron las reacciones de los ratones a los estímulos –como ligeros golpes de aire en su espalda– y probaron su capacidad para diferenciar objetos con diferentes texturas. Según los resultados, los roedores mostraron niveles elevados de sensibilidad a estímulos al tacto, pero fueron incapaces de diferenciar entre texturas.

Los científicos identificaron el lugar donde se produce la disfunción que altera el tacto en organismos con TEA: se halló una comunicación defectuosa entre los nervios sensoriales de la piel y las neuronas de la médula espinal que reciben sus impulsos. Además, los investigadores creen que las anomalías de otros sentidos, como la vista, el gusto o el oído, también son precursoras de TEA. Es posible que una combinación de déficits en varios sistemas sensoriales, además del tacto, contribuya al trastorno.
    http://www.neurologia.com/          Orefice LL, Zimmerman AL, Chirila AM, Sleboda SJ, Head JP, Ginty DD

Impactos emocionales positivos favorecen el recuerdo de eventos similares futuros

La asociación de una carga emocional positiva con un estímulo determinado mejora la capacidad de retención de estímulos futuros del mismo tipo. Un estudio demuestra por primera vez en humanos que los efectos de la asociación de emociones positivas en los procesos de adquisición y consolidación de la memoria se prolongan de forma selectiva y prospectiva en el tiempo.

Los investigadores diseñaron un estudio con voluntarios a los que mostraron una serie de imágenes correspondientes a dos categorías (objetos y animales), pero sólo se recompensaba una de ellas. Por ejemplo, cada vez que aparecía la imagen de un animal, el participante recibía una recompensa económica, es decir, se asociaba este estímulo con una carga emocional positiva. Como se esperaba, los participantes recordaban mejor las imágenes asociadas a una recompensa.

En una segunda sesión, se volvieron a presentar nuevas imágenes de animales y objetos, pero explicitando que esta vez no habría recompensa alguna, y se observó que los participantes no sólo recordaban mejor las imágenes que les habían recompensado, sino también las de la misma categoría semántica a pesar de saber que ahora no se asociaban a una recompensa.

Uno de los aspectos más relevantes es que los efectos de la carga emocional positiva sobre el almacenamiento de recuerdos no se observaban hasta pasadas 24 horas, es decir, era necesario que el participante hubiera dormido. Parece que el efecto prospectivo de mejora de memoria provocado por la emoción positiva requiere un período de consolidación durante el sueño.

  http://www.neurologia.com/      Oyarzún JP, Packard PA, De Diego-Balaguer R, Fuentemilla L

Un nuevo estudio confirma que una buena forma física en la mediana edad ayuda a protegerse del ictus en el futuro

Un estudio ha evidenciado de nuevo que unas conductas saludables en la mediana edad dan beneficios cuando se envejece, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares e ictus.

Los investigadores analizaron datos de 1999 a 2009 correspondientes al Cooper Center Longitudinal Study y realizaron pruebas con cintas caminadoras para medir la capacidad de ejercicio del corazón y los pulmones de 19.815 participantes de 45 a 49 años. Encontraron que aquellos individuos con una mejor forma física tenían un riesgo de ictus a los 65 años un 37% más bajo, en comparación con aquellos que estaban en peor forma física. El efecto protector de la condición física se mantuvo incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta factores de riesgo de ictus como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 y fibrilación auricular. El efecto de la dieta no se evaluó.

Otros estudios han mostrado que la actividad física, incluso entre los individuos mayores, además de reducir el riesgo de ictus, se puede asociar con menos ictus silentes y un menor deterioro cognitivo.

    http://www.neurologia.com/             Pandey A, Patel MR, Willis B, Gao A, Leonard D, Das SR, et al.

Un metaanálisis cuestiona la administración de antidepresivos a niños y adolescentes

Tratar a los niños y a los adolescentes con antidepresivos podría ser inefectivo y resultar potencialmente arriesgado, según un estudio metaanalítico reciente.

Los investigadores revisaron 34 estudios que incluían a 5.260 niños y adolescentes y 14 tratamientos contra la depresión. De los antidepresivos estudiados, sólo los beneficios de la fluoxetina superaban los riesgos en términos de aliviar los síntomas con pocos efectos secundarios. Fármacos como la venlafaxina, la imipramina y la duloxetina tuvieron los peores efectos secundarios, haciendo que más pacientes abandonaran el tratamiento en relación con quienes tomaban un placebo. En concreto, la venlafaxina se vinculó con un riesgo más elevado de pensamientos e ideaciones suicidas, en comparación con el placebo y con otros cinco antidepresivos.

Además, hasta un 65% de los ensayos fueron financiados por compañías farmacéuticas y un 90% tenían el riesgo de estar sesgados a favor de los medicamentos.

  http://www.neurologia.com/           Cipriani A, Zhou X, Del Giovane C, Hetrick SE, Qin B, Whittington C, et al.

El ejercicio mejora la memoria si se realiza en un período específico tras el aprendizaje

Un nuevo estudio indica que el ejercicio físico optimiza la capacidad de memoria, sobre todo si esta actividad se realiza en un intervalo de tiempo específico y no inmediatamente después del aprendizaje.

Los autores evaluaron los efectos de una sola sesión de ejercicio físico después de estudiar la consolidación de la memoria y la memoria a largo plazo. En el estudio participaron 72 voluntarios que aprendieron 90 asociaciones entre imágenes y localizaciones durante 40 minutos antes de ser asignados aleatoriamente a uno de tres grupos: uno hizo ejercicio de inmediato; el segundo, cuatro horas más tarde, y el tercero no realizó deporte alguno.

El trabajo físico consistió en 35 minutos de entrenamiento a intervalos en bicicleta a una intensidad de hasta el 80% de la frecuencia cardíaca máxima. Tras 48 horas, los voluntarios regresaron para demostrar lo que recordaban mientras se sometían a una resonancia magnética cerebral.

Los investigadores encontraron que quienes hacían ejercicio cuatro horas después de su sesión de aprendizaje conservaban mejor la información dos días más tarde que aquellos que hacían ejercicio inmediatamente o permanecían sedentarios. Las imágenes cerebrales mostraron también que el ejercicio después de un período se asociaba con representaciones más precisas en el hipocampo –un área importante para el aprendizaje y la memoria– cuando se respondía correctamente a una pregunta.

http://www.neurologia.com/                                                 Van Dongen EV, Kersten IH, Wagner IC, Morris RG, Fernández G

22 de julio de 2016

¿Qué es la serotonina? ¿Cuál es su función?

La serotonina es una sustancia química producida por el cuerpo humano, que transmite señales entre los nervios, funciona como un neurotransmisor. Es considerada por algunos investigadores como la sustancia química responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo, por lo que el déficit de serotonina conduciría a la depresión.

¿Qué es la serotonina?

La serotonina se produce a través de un proceso de conversión bioquímica que combina triptófano, un componente de proteínas, con la triptófano hidroxilasa, un reactor químico. Juntos conforman la 5-hidroxitriptamina (5 - HT), también conocida como la serotonina.2
La serotonina es más comúnmente conocida por ser un neurotransmisor, aunque algunos consideran que este producto químico es una hormona.

¿De dónde viene la serotonina?

La serotonina se produce en el cerebro y los intestinos. La mayoría de la serotonina del cuerpo, (entre 80-90%) puede ser encontrada en el tracto gastrointestinal (GI). Igualmente puede encontrarse en las plaquetas de la sangre y el sistema nervioso central (SNC).2,3
Debido a que la serotonina se puede encontrar ampliamente en todo el cuerpo, se considera que este químico tiene influencia en una gran variedad de funciones corporales y psicológicas.
Como la serotonina no puede atravesar la barrera hematoencefálica, es indispensable que el cerebro produzca su propia dosis dentro de él.

¿Cuál es la función de la serotonina?

Como un neurotransmisor, la serotonina transmite señales entre las células nerviosas (neuronas) regulando su intensidad.
Nerve cell pulse

La serotonina es un neurotransmisor que regula la señal entre las neuronas.
Es ampliamente considerado que la serotonina desempeña un papel clave en el sistema nervioso central (SNC), como también en el funcionamiento general del cuerpo y en particular en el tracto gastrointestinal (GI).
Diferentes estudio han encontrado vínculos entre la serotonina y el metabolismo óseo, la producción de leche materna, la regeneración hepática y la división celular.
Al ser un neurotransmisor, la serotonina influye directa e indirectamente en la mayoría de las células del cerebro. Se considera que la serotonina puede afectar:
  1. Función intestinal La mayor parte de la serotonina del cuerpo puede ser encontrada en el tracto gastrointestinal donde regula la función y los movimientos intestinales. También contribuye a la reducción del apetito cuando comemos.
  2. Estado de ánimo.Es bien conocida su función en el cerebro donde juega un papel importante en el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad. Drogas ilegales que alteran el ánimo, como el Éxtasis o el LSD, producen un aumento masivo en los niveles de serotonina.
  3. Coagulación. Su tercer papel más importante es en la formación de los coágulos sanguíneos. Las plaquetas liberan serotonina en presencia de una herida, como consecuencia se produce una vasoconstricción (estrechamiento de pequeñas arterias, las arteriolas) reduciendo el flujo de sangre y contribuyendo a la formación de coágulos.
  4. Náusea. Cuando se come algo que es tóxico o irritativo, el intestino aumenta la producción de serotonina para incrementar el tránsito intestinal y expulsar el irritante en forma de diarrea. Este aumento de los niveles sanguíneos de serotonina estimula el centro del vómito en el cerebro provocando nauseas.
  5. Densidad ósea. Los estudios concluyen que niveles persistentemente altos de serotonina en el hueso pueden causar un aumento en la osteoporosis.2
  6. Sexualidad. Se ha comprobado que aquellas personas que toman medicación que aumenta la serotonina, presentan una reducción en la lívido y función sexual.3

Vínculos entre la serotonina y la depresión

No se sabe exactamente qué causa la depresión. Se piensa que es probable un desequilibrio de neurotransmisores u hormonas en el cuerpo los que conducen a esta condición.
Depressed man

Los niveles de serotonina están fuertemente asociados con la depresión.
Existe una estrecha relación entre la depresión y la serotonina. Sin embargo los científicos aun no están seguros de si niveles disminuidos de serotonina contribuyen a la depresión, o por el contrario, la depresión provoca disminución en los niveles de serotonina.
Aunque se pueden medir los niveles de serotonina en el torrente sanguíneo a través de un examen de nivel sérico de serotonina, en la actualidad no es posible medir los niveles de serotonina en el cerebro. Los investigadores aun no saben si los niveles de serotonina en el torrente sanguíneo reflejan los niveles de serotonina en el cerebro.
Se considera que medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden afectar los niveles de serotonina en el cuerpo, trabajando como antidepresivos y ayudando a aliviar los síntomas de la depresión. Aunque no sabe con precisión cómo funcionan.
Sin embargo, un estudio reciente puede ofrecer pruebas contrarias a estas teorías tan ampliamente difundidas. Científicos condujeron ratones sin capacidad para producir serotonina a través de varias pruebas de comportamiento. Los ratones no dieron ninguna muestra de signos de depresión, lo cual sugiere que evidentemente otros factores ajenos a la serotonina están implicados en la aparición de la depresión.12

ISRS y niveles de serotonina

Los ISRS están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA - por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la depresión y son los antidepresivos más comúnmente recetados. Los ISRS más conocidos son: citalopram, fluoxetina, paroxetina y sertralina.
También son efectivos en el tratamiento de la ansiedad, trastorno del pánico y el trastorno obsesivo compulsivo.
Generalmente, una vez un neurotransmisor ha transmitido su impulso neural este se reabsorbe. Los ISRS inhiben esta reabsorción de la serotonina por lo cual los niveles de serotonina aumentan en el cuerpo. Se considera que cambiando estos niveles de la serotonina en el cuerpo se estimulará a las células del cerebro para enviar y recibir mensajes, mejorando así el estado de ánimo general de una persona.
Las drogas recreativas como la MDMA y la cocaína también inhiben la reabsorción de la serotonina con el fin de maximizar sus efectos.
Woman with a migraine

Niveles excesivos de serotonina pueden presentarse cuando se consumen al tiempo dos tipos diferentes de medicamentos que afectan el nivel de serotonina del cuerpo, como por ejemplo antidepresivos y medicina para la migraña.
Los ISRS algunas veces pueden causar efectos secundarios. Todos ellos tienen diferentes composiciones químicas, y sus efectos pueden variar dependiendo de cada persona. Estos son algunos de los efectos secundarios que podrían presentarse:
  • Agitación
  • Diarrea
  • Mareos
  • Somnolencia
  • Aumento de la sudoración
  • Ideas suicidas
  • Sequedad bucal
  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Náuseas o vómitos
  • Disminución de la libido
  • Aumento o pérdida de peso.

ISRS y suicidio

Algunos nuevos usuarios de Zoloft han declarado ideas suicidas. La FDA demanda que todos los antidepresivos lleven una advertencia sobre el riesgo de suicidio al inicio del tratamiento, especialmente en niños.

Antieméticos - previniendo y tratando nausea

Las medicaciones antiserotoninérgicas que actúan sobre los recetores del 5-HT3 como el ondansetron (Zofran) son medicación de gran importancia en le tratamiento de las náuseas por químicos, como es el caso de la quimioterapia u otras drogas usadas en anestesia.
Actúan a nivel central, en el área del cerebro involucrada en las náuseas.

Migraña - el tratamiento del dolor de cabeza por migraña

La patología neurológica en adultos más frecuente a nivel mundial es la migraña, afecta al 12% de la población total.
La medicación antimigrañosa serotoninérgica vasoconstrictora - los Triptanos - ej. almotriptan (Axert), Rizatriptan (Maxalt), sumatriptan (Alsuma) y zolmitriptan (Zomig), son efectivos en la reducción de los síntomas de la migraña y son bien tolerados.5

Supresores de apetito - para ayudar a reducir la obesidad

Los supresores serotoninérgicos del apetito como fenfluramine (Pondimin) y chlorphentermine - ya no tienen licencia para su uso.

Enfermedad de Parkinson

Muchas funciones han sido atribuidas al sistema serotoninérgico, incluyendo la cognición, emociones y el comportamiento; la alteración en las neurotransmisiones serotoninérgicas podrían contribuir a los síntomas motores y no motores comúnmente asociados a la enfermedad de Parkinson.6
La medicación serotoninérgica anti-Parkinsoniana (pergolida, cabergolina) ha sido usada en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, aunque ya no tienen licencia, las investigaciones continúan en este área.

Síndrome premenstrual

Se desconoce las causas del síndrome premenstrual pero una excesiva sensibilidad a la progesterona, hormona femenina, parece disminuir los niveles de serotonina en el cerebro.
Algunos de los ISRS están autorizados para el tratamiento de los síntomas físicos y emocionales asociados a la menstruación, aunque la mujer no se encuentre deprimida. Esta medicación tiene que ser tomada a lo largo de todo el ciclo, los efectos empiezan a notarse en unos días.7

Obesidad

Nuevos estudios están examinando el papel de la serotonina en el tratamiento de la obesidad.8

Síndrome del intestino irritable

Se continúa evaluando la evidencia del valor y la seguridad de los moduladores del receptor de serotonina en el tratamiento del síndrome de intestino irritable. Alosetron y cilansetron se usan actualmente en US.
La FDA ha emitido una advertencia sobre la toma de ISRS o IRSN (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina) con triptanos. La toma combinada de estas medicaciones puede causar una rara y seria condición llamada síndrome serotoninérgico.

¿Qué es el síndrome de la serotonina o síndrome serotoninérgico?

El síndrome de la serotonina es una consecuencia de la estimulación excesiva del sistema nervioso central y de receptores de serotonina periféricos. Puede aparecer como consecuencia de la toma de algunos medicamentos, drogas ilegales o suplementos dietarios y normalmente se produce cuando dos medicamentos que afectan los niveles de serotonina se consumen simultáneamente, por ejemplo antidepresivos junto con medicina para la migraña.
Los tumores carcinoides pueden causar niveles excesivos de serotonina. Estos tumores cancerosos se encuentran comúnmente en el tracto gastrointestinal (GI). Estos tumores producen un exceso de serotonina para ser liberada. La mayoría de los tumores carcinoides no manifiestan ningún síntoma, por lo cual su detección solo suele darse cuando se realizan exámenes o procedimientos relacionados con otras condiciones.
El síndrome de la serotonina conduce a una actividad nerviosa excesiva. Entre los signos y síntomas de este se incluyen los siguientes:
  • Agitación
  • Confusión
  • Aumento de la frecuencia cardíaca y presión arterial
  • Dilatación de la pupila
  • Diarrea
  • Dolores de cabeza
  • Escalofríos
  • Transpiración
  • Pérdida de coordinación muscular
  • Rigidez muscular.
En casos de mayor gravedad el síndrome serotoninérgico puede ser potencialmente mortal. Este podría incluso conducir a fiebre alta, ritmo cardíaco irregular, convulsiones y pérdida del conocimiento.

Tratamiento

El síndrome de la serotonina no puede ser diagnosticado mediante una sola prueba, ya que comparte síntomas similares con otras condiciones, por lo cual el médico intentará primeramente descartar estas otras condiciones antes de diagnosticar el síndrome serotoninérgico.5,10
De ser diagnosticado, el tratamiento se focalizará en tratar de restaurar los niveles normales de serotonina. Si los síntomas son leves, suspender el consumo del medicamento que originó el problema podría ser suficiente para hacer que las molestias desaparezcan después de unos días.
Los casos más extremos del síndrome serotoninérgico pueden requerir hospitalización. Dependiendo del grado de los síntomas, varios medicamentos pueden administrarse con el objetivo de relajar o paralizar los músculos, controlar la frecuencia cardiaca y presión arterial, y en algunos casos bloquear la producción de serotonina.
Oxigeno también puede ser suministrado a través de terapia intravenosa, con el fin de mantener los niveles normales de este en el torrente sanguíneo, como también para controlar la fiebre y la deshidratación.

Formas naturales para aumentar los niveles de serotonina

A parte de los ISRS y las drogas ilegales, se considera que hay otras maneras de aumentar los niveles de serotonina en el cuerpo.11
  • Inducción de estados de ánimo: modificaciones en el pensamiento, ya sea a través de la psicoterapia o la autoinducción pueden aumentar los niveles de serotonina, puesto que la interacción entre la síntesis de la serotonina y el estado de ánimo es una relación de doble vía
  • Luz: la cual también se utiliza como parte del tratamiento en el trastorno afectivo estacional; algunos estudios sugieren que igualmente podría ser utilizada para tratar la depresión
  • Ejercicio: el ejercicio tiene un efecto antidepresivo, y algunas investigaciones han sugerido que puede ayudar a aumentar la función de la serotonina cerebral
  • Dieta: alimentos ricos en triptófano podrían estar vinculados a la mejora del estado de ánimo, la cognición y posiblemente al aumento de nuestros niveles de serotonina.
Todas estas áreas requieren de estudio e investigación más profundo, puesto que el conocimiento actual continúa siendo meramente especulativo.
Aun hay mucha información que se desconoce respecto a lo relacionado con la serotonina. Las dificultades en torno al estudio de las funciones cerebrales sugieren que pasará un tiempo antes de que se pueda adquirir un conocimiento completo sobre este tema.
Traducido por Mariangela Márquez

Datos generales sobre la serotonina
  • La serotonina es una sustancia química producida por el cuerpo humano que funciona como un neurotransmisor.
  • Se considera comúnmente como la sustancia química responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo.
  • La serotonina es producida a través de un proceso de conversión bioquímica.
  • La serotonina se produce en el cerebro y los intestinos. La mayoría de la serotonina del cuerpo (entre 80-90 %) puede ser encontrada en el tracto gastrointestinal.
  • La serotonina que se usa en el interior del cerebro tiene su origen dentro de este.
  • Se considera que la serotonina puede afectar el estado de ánimo, el comportamiento social, el apetito y la digestión, el sueño, la memoria, y el deseo y desempeño sexual de una persona.
  • Existe una estrecha relación entre la depresión y la serotonina. Sin embargo los científicos aun no están seguros de si niveles disminuidos de serotonina contribuyen a la depresión, o por el contrario, la depresión provoca disminución en los niveles de serotonina.
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden afectar los niveles de serotonina en el cuerpo.
  • Si se acumulan cantidades excesivas de serotonina en el cuerpo, puede producirse el síndrome serotoninérgico/síndrome de la serotonina.
  • Otras maneras de aumentar los niveles de serotonina del cuerpo incluyen la inducción de estados de ánimo, exponerse a la luz, el ejercicio y la dieta.