24 de febrero de 2016

Inteligencia colaborativa: ¿qué es exactamente?

Una inteligencia que va más allá de la inteligencia colectiva.
Dice el refranero español que ven más cuatro ojos que dos y que la unión hace la fuerza, Esto resulta obvio: cuando son varias las personas que deciden colaborar hacia un objetivo, mayores serán las probabilidades de éxito, porque dos o más cerebros pensarán mucho mejor que uno solo. Tras esta afirmación, a grandes rasgos, podemos intuir qué es la inteligencia colaborativa.

Inteligencia colaborativa: definiendo el concepto

La palabra inteligencia proviene del latín intelligentia, término cuyo origen esinteligere que está formada a su vez por intus que significa “entre” y legere que significa “escoger”. Así que podemos decir que la inteligencia es la capacidad de saber elegir, y que cuanto mejor sea la opción elegida de entre todas las posibles, más inteligente se considera al individuo.
El término colaboración también tiene su origen en el latín y está formado por con-(junto), laborare (trabajar) y -ción (acción y efecto). Por lo que podemos definir colaboración como la acción y efecto de trabajar en conjunto con otra/s persona/s para intentar alcanzar un objetivo en común.
Si juntamos ambas definiciones, podemos decir que el término inteligencia colaborativa significa elegir la mejor opción para alcanzar una determinada meta trabajando en conjunto. Esta definición es una aproximación basada en la etimología de sus palabras, pero que nos sirve como base para entender a continuación una descripción más compleja.

Inteligencia colaborativa en el ámbito de las empresas

A día de hoy, no existe unanimidad a la hora de definir con exactitud qué es la inteligencia colaborativa, por lo que se podrán encontrar múltiples definiciones, entre ellas destacamos la dada por el ICXCI (Innovation Center for Collaborative Intelligence):
«La inteligencia colaborativa (IC) supone una deliberación ordenada, facilitada por tecnologías sociales, que permite a un conjunto de personas crear un mejor conocimiento compartido y tomar decisiones, con mayores posibilidades de superar los retos y dificultades que plantean las distintas actividades humanas en un entorno cada vez más complejo y cambiante.»
En las empresas, hoy más que nunca que vivimos en un mundo global y digital donde las tecnologías de la información avanzan a pasos agigantados, empieza a ser necesario potenciar la inteligencia colaborativa para conseguir compañías inteligentes, capaces de adaptarse a cualquier cambio y necesidad. 
Así, son muchas las organizaciones que desde hace unos años apuestan por el reclutamiento y la retención de talento corporativo, con lo que partimos de la base de que contamos con empresas repletas de talento y de ideas innovadoras que encuentran un terreno propicio en los entornos que favorecen la colaboración, y que por supuesto cuentan con los recursos tecnológicos y la financiación para poder llevar a cabo proyectos ambiciosos.

La cooperación entre personas diversas es la clave del éxito empresarial

Pero ese talento, de manera individual no es suficiente, una persona por sí sola no es capaz de encontrar siempre la mejor solución o camino a tomar. No resulta productivo, en esta época de hipersepecialización, contar con talentos aislados.
Sin embargo si implantamos unos mecanismos y herramientas de cooperación y colaboración entre todos esos talentos, para que se relacionen e interactúen entre ellos de tal manera que sean capaces de enfrentarse a cualquier reto, se obtendrán resultados mucho más óptimos y eficaces que si lo hicieran de manera individual.

Consejos para fomentar la inteligencia colaborativa

Puesto que ya hemos explicado qué es la inteligencia colaborativa desde el plano teórico, lo único que resta es abordar ciertas claves para fomentar la cooperación en el ámbito práctico. Empecemos:
  • Quién no coopere, no interesa a la empresa. Explicar a todo el equipo, la necesidad de colaboración como política y objetivo de la compañía.
  • Crear espacios colaborativos tanto físicos como virtuales, donde puedan trabajar los implicados en el proyecto.
  • En todo trabajo en el que participen varias personas, debido a los distintos puntos de vista y talentos individuales, es seguro que habrá conflictos. Habrá que saber gestionarlos y que se vean como algo necesario por el equipo.
  • Cuánto más cooperador sea un trabajador, más valor tendrá para el grupo. Esos serán los principales talentos a retener. porque son las personas que sirven como conexión entre los distintos departamentos de la empresa.
  • Implantación de herramientas inteligentes y 2.0 que sirvan para generar conversación y reflexión sobre las propuestas realizadas y que conviertan toda la información en conocimiento colectivo y de utilidad.
  • Todo el conocimiento tiene que ser compartido. «Nadie sabe todo, todos saben algo, todo conocimiento reside en la humanidad» (Pierre Lévy). Es importante que las distintas secciones de la empresa no actúen como focos aislados sino como un conjunto organizado. 
  • El líder debe de ejercer un liderazgo colaborativo basado en la confianza.

Algunas conclusiones sobre la inteligencia colaborativa

Con la inteligencia colaborativa se consigue una manera de trabajar mucho más creativa y eficiente
Los trabajadores sienten que forman parte de la organización, por tanto aumenta su motivación y se crea un buen clima laboral. Muchas mentes conectadas entre sí, con un objetivo en común, pueden ofrecer resultados impensables muy por encima de lo esperado. Por ello merece la pena apostar por la inteligencia colaborativa en nuestra organización.

Grupo P&AConsulting y Selección de personal

La mujer ciega que puede ver cuando cambia de personalidad

Tenía 33 años cuando visitó por primera vez la clínica psiquiátrica del doctor alemán Bruno Waldvogel, acompañada de su perro lazarillo, como acostumbraba desde hacía más de 10.
Había perdido la visión por completo, hacía concretamente 13 años, tras sufrir un accidente traumático del que los médicos no quieren dar detalles.
En ese momento había sido diagnosticada con ceguera cortical, causada –de acuerdo con su informe médico– por el daño cerebral ocasionado durante el incidente.
Pero los motivos que le llevaron a la clínica del doctor Waldvogel nada tenían que ver con su ceguera.
La protagonista de esta historia, que responde a las iniciales de B.T., sufría, además,trastorno de identidad disociativo (personalidad múltiple), un desorden mental que ya padecía antes del traumático evento.

Más de 10 personalidades diferentes

"Presentaba más de 10 personalidades", reza el informe emitido por el doctor Waldvogel y el profesor asociado de psicología médica del Instituto de Medicina Psicológica de Munich (IMP), Hans Strasburger, quien también trató a la paciente.
"Cambiaba de identidad espontáneamente. En cada personalidad adoptaba un nombre, edad, género, aptitudes y temperamento diferentes", se lee en el reporte, recientemente publicado en la revista especializada PsyCh Journal.

Múltiple personalidadImage copyrightthinkstock
Image captionEn el caso de B.T. cada identidad tenía un nombre, género y características diferentes. Incluso hablaban distintos idiomas.
"En algunos casos, incluso hablaba distintos idiomas; a veces sólo inglés, otras alemán y, en ocasiones, los mezclaba", se explica ahí.
Según el análisis médico, la paciente había vivido algunos años, durante su infancia, en un país de habla inglesa, por eso conocía el idioma.
"Lo más sorprendente fue cuando, en la cuarta sesión de consulta, encarnando la identidad de un muchacho adolescente, recuperó la visión de repente", le cuenta a BBC Mundo el profesor Strasburger.
Image copyrightthinkstock
Image caption"En algún lugar de nuestro cerebro, se genera nuestra personalidad".
"La paciente reconoció algunas palabras en el título de una revista".
"Al principio eran sólo letras, pero después, muy rápidamente, comenzó a visualizar objetos, hasta que llegó a recuperar la visión por completo".
Los doctores comenzaron a utilizar técnicas hipnoterapéuticas, y la capacidad visual de B.T. "se extendió a otras identidades o estados de personalidad", aseguran.

Ceguera "psicológica"

"Es increíble cómo esta paciente es capaz de cambiar de un estado a otro, de manera que a veces ve y otras veces no. Es el primer caso que se conoce de estas características", dice Strasburger.
Según el especialista, ninguno de sus colegas había oído hablar de un caso parecido.

Scáner cerebralImage copyrightthinkstock
Image caption¿Cómo puede la mente controlar lo que vemos y quiénes somos?
Y Waldvogel y Strasburger llegaron a la conclusión de que el primer diagnóstico había sido equivocado: la ceguera de B.T. no era cortical, porque no se debía al traumatismo craneoencefálico tras el accidente.
Se trataba de una ceguera "psicológica": una "perturbación psicógena de la visión", tal y como la describió Sigmund Freud en 1910.
"No es algo tan raro, a veces sucede y es un concepto que se conoce desde hace muchos años", explicó Strasburger.
"Lo que nunca se había dado hasta ahora es que una persona puediera ser ciega y ver a la vez, según la personalidad que adopte", puntualizó.
Según el doctor, la paciente ya no está en terapia y su situación actual es la de una persona ciega que, a veces, puede ver.
Una de las conclusiones más interesantes, según Strasburger, son "las implicaciones de la capacidad cerebral para controlar el flujo de información visual".
"Las personas con ceguera por daño cerebral difícilmente recuperan la visión y, si lo hacen, les cuesta muchos años", dijo.
"El hecho de que B.T. recuperara la vista repentinamente es muy revelador".

El cerebro, ese gran desconocido

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Image captionEl caso revela las implicaciones biológicas en desórdenes mentales.
En su caso, para poder identificar la actividad cerebral de la paciente, los médicos colocaron unos electrodos en la parte posterior de su cabeza, con el objetivo de medir la respuesta del sistema nervioso central a los estímulos sensoriales, lo que se conoce como "potencial evocado" (VEP, por sus siglas en inglés).
"Normalmente, la información viaja desde el ojo hasta el tálamo (en el centro del cerebro) y después a la parte posterior, hasta la corteza visual".
Pero los psiquiatras descubrieron, gracias a esta técnica, que la información se "bloqueaba" en el cerebro de B.T. y no llegaba a su destino final.
"Este caso muestra cómo el cerebro es capaz de bloquear información y también revela que hay una base biológica en los trastornos visuales psicógenos y de personalidad múltiple", sostiene Strasburger.
El especialista asegura que muchas personas creen que quienes padecen ceguera psicológica "fingen no ver", pero esto no es así porque, de hecho, "hay mecanismos en el cerebro que se lo impiden".
De acuerdo con los doctores, el caso de B.T. demuestra que las diferencias entre los estados de la personalidad "varían según la información sensorial y tienen fundamentos biológicos".
"Ahora mismo tú y yo estamos teniendo una conversación. Tú tienes tu personalidad y yo tengo la mía. Pero éstas son, de alguna forma, inventadas: se generan en alguna parte de nuestro cerebro", asegura Strasburger.


Lucía Blasco
BBC Mundo

20 de febrero de 2016

Trastorno de Personalidad Múltiple

Conoce el trastorno que trata de la presencia de dos o más identidades en la persona que lo sufre
El trastorno de identidad disociativo (TID), conocido popularmente como “Trastorno de personalidad múltiple”, es una de las psicopatologías más frecuentemente representadas en la ficción.

Personalidad Múltiple: Realidades y Ficciones

Desde El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde hasta Psicosis o El club de la lucha, pasando por el personaje de Gollum de El señor de los anillos e incluso el personaje interpretado por Jim Carrey en la comedia Yo, yo mismo e Irene, se cuentan por decenas las obras que han usado el TID como inspiración debido a lo llamativo de su sintomatología. 
Es por este tipo de divulgación que la personalidad múltiple es uno de los trastornos psicológicos más conocidos, si bien no uno de los mejor entendidos, ni siquiera dentro del mundo de la Psicología, en el que hay una importante controversia con respecto a la misma existencia de este trastorno como tal.

Síntomas del Trastorno de Identidad Disociativo

La cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales(DSM-IV) define el TID como «la presencia de dos o más identidades –raras veces más de diez- que toman el control de la conducta de una persona de forma recurrente, teniendo cada una de ellas recuerdos, relaciones y actitudes propios». En general, las distintas identidades no recuerdan lo experimentado por el resto, por lo cual no son conscientes de su existencia, si bien esto no siempre es así. El cambio entre personalidades suele producirse como consecuencia de estrés.
La personalidad primaria (o la “real”) tiende a ser pasiva y depresiva, mientras que el resto son más dominantes y hostiles. Son las identidades más pasivas las que manifiestan amnesia en mayor medida y, en caso de que sean conscientes de la existencia de las personalidades más dominantes, pueden ser dirigidas por estas, que incluso pueden manifestarse en forma de alucinaciones visuales o auditivas, dando órdenes a las demás identidades.
En la actualidad, tanto en el DSM como en la Clasificación internacional de enfermedades (CIE-10), el TID se categoriza dentro de los trastornos disociativos, es decir, aquellos que se producen por fallos en la integración de la conciencia, la percepción, el movimiento, la memoria o la identidad (en el caso de la personalidad múltiple, la desintegración se daría en todos estos aspectos) como consecuencia directa de traumas psicológicos.

Causas del Trastorno de Identidad Disociativo

Es esta relación con experiencias traumáticas lo que vincula el TID con el trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la presencia de ansiedad yreexperimentación (mediante pesadillas o flashbacks) tras sucesos que ponen en peligro la vida, como abusos sexuales o catástrofes naturales. Un elemento de particular interés en este caso es el hecho de que el trastorno de estrés postraumático puede incluir síntomas disociativos, como la falta de recuerdo de aspectos importantes del suceso traumático o la incapacidad para experimentar emociones. 
Estos síntomas se conciben como una protección contra sentimientos de dolor y terror que la persona no es capaz de manejar adecuadamente, lo cual es normal en los momentos iniciales del proceso de adaptación a la vivencia traumática, pero que en el caso del estrés postraumático se vuelve patológico al cronificarse e interferir en la vida de la persona.
Siguiendo la misma lógica, el TID sería una versión extrema del estrés postraumático de inicio en la infancia (Kluft, 1984; Putnam, 1997): experiencias traumáticas tempranas, intensas y prolongadas, en particular negligencia o abuso por parte de los progenitores, llevarían a la disociación, es decir, al aislamiento de recuerdos, creencias, etc., en identidades alternativas rudimentarias, que se irían desarrollando a lo largo de la vida, dando lugar progresivamente a un mayor número de identidades, más complejas y separadas del resto. Raramente se observan casos de TID con inicio en la edad adulta. Así, el TID no surgiría de la fragmentación de una personalidad nuclear, sino más bien de un fallo en el desarrollo normal de la personalidad que resultaría en la presencia de estados mentales relativamente separados que acabarían convirtiéndose en identidades alternativas.

Evaluación y Tratamiento

El número de diagnósticos de TID ha aumentado en los últimos años; mientras algunos autores atribuyen esto a una mayor conciencia del trastorno por parte de los clínicos, otros consideran que se debe a un sobrediagnóstico. Se ha propuesto incluso que el TID se debe a la sugestión del paciente debida a las preguntas del clínico y la influencia de los medios de comunicación. Asimismo, también están los que opinan que existen una falta de formación sobre las manifestaciones del TID y una infravaloración de su prevalencia que llevan a que muchos casos de TID no sean detectados, en parte por una exploración inadecuada. 
En este sentido, cabe tener en mente que, según Kluft (1991), sólo un 6% de los casos de personalidad múltiple son detectables en su forma pura: un caso típico de TID se caracterizaría por una combinación de síntomas disociativos y síntomas de estrés postraumático con otros síntomas no definitorios del TID, como depresión, crisis de pánico, abuso de sustancias o trastornos alimentarios. La presencia de este último grupo de síntomas, mucho más obvios que el resto de síntomas del TID y muy frecuentes por sí solos, llevaría a los clínicos a obviar una exploración más profunda que permitiera detectar la personalidad múltiple. Además, es obvio que a las personas con TID les resulta difícil reconocer su trastorno por vergüenza, miedo al castigo o a causa del escepticismo de los demás.
El tratamiento del TID, que generalmente requiere años, se dirige fundamentalmente a la integración o fusión de las identidades o, al menos, a coordinarlas para lograr el mejor funcionamiento posible de la persona. Esto se lleva a cabo de forma progresiva. En primer lugar se garantiza la seguridad de la persona, dada la tendencia de las personas con TID a autoagredirse e intentar suicidarse, y se reducen los síntomas más interferentes con la vida cotidiana, como la depresión o el abuso de drogas. Posteriormente se trabaja la confrontación de los recuerdos traumáticos, como se haría en el caso del trastorno de estrés postraumático, por ejemplo a través de exposición en la imaginación. 
Por último, se integran las identidades, para lo cual es importante que el terapeuta respete y valide el rol adaptativo de cada una para facilitar que la persona acepte como propias esas partes de ella misma. Para una descripción más detallada del tratamiento del TID se puede consultar el texto Guidelines for treating dissociative identity disorders in adults, third revision, de la International Society for the Study of Trauma and Dissociation (2011).

Referencias bibliográficas:

  • Freyd, J. J. (1996). Betrayal trauma: The logic of forgetting childhood abuse. Cambridge, MA: Harvard University Press.
  • International Society for the Study of Trauma and Dissociation (2011). Guidelines for Treating Dissociative Identity Disorder in Adults, Third Revision. Journal of Trauma & Dissociation, 12:2, 115-187
  • Kluft, R. P. (1984). Treatment of multiple personality disorder: A study of 33 cases. Psychiatric Clinics of North America, 7, 9-29.
  • Kluft, R. P. (1991). Multiple personality disorder. In A. Tasman & S. M. Goldfinger (Eds.), American Psychiatric Press review of psychiatry (Vol. 10, pp. 161-188). Washington, DC: American Psychiatric Press.
  • Putnam, F. W. (1997). Dissociation in children and adolescents: A developmental perspective. New York, NW: Guilford Press.
Alex Figueroba Psicólogo clínico

“Síndrome de Cotard”: personas vivas que creen estar muertas

Un desorden mental que deja al descubierto la complejidad del cerebro
Resulta bastante común pensar que las personas interpretamos la realidad sólo a partir de los datos que nos llegan directamente a través de los sentidos. Según este punto de vista, cuando vemos un cuerpo rectangular de cuyas esquinas descienden cuatro prolongaciones llegamos a la conclusión de que lo que estamos mirando es una mesa, siempre que hayamos aprendido antes ese concepto. 
Lo mismo ocurriría con los paisajes, las personas y los animales: percibiríamos cada uno de estos elementos físicos a través de nuestros sentidos y los identificaríamos automáticamente, de manera limpia y previsible, siempre que no nos faltasen datos. Lo cierto es que, aunque la mayoría de las veces hay una relación muy clara entre los datos brutos que nos entran por los sentidos y lo que nosotros interpretamos que es real, esto no siempre es así. El extraño Síndrome de Cotard es una muestra de ello.

¿Qué es el Síndrome de Cotard?

El Síndrome de Cotard es un desorden mental en el que el sujeto se percibe a sí mismo como algo que, en cierto modo, no existe o está separado de la realidad. Las personas con este síndrome son capaces de percibir sensorialmente su propio cuerpo (por ejemplo, pueden verse en un espejo, al igual que todas las personas sin alteraciones de visión) pero lo notan como algo extraño, como si no existieran. Una cantidad significativa de las personas con Síndrome de Cotard, por ejemplo, creen estar muertas, literal o figuradamente, o estar en estado de descomposición.
Aunque este cuadro de síntomas puede ser llamado delirio nihilista, no tiene nada que ver con el posicionamiento filosófico o actitudinal de la persona. Alguien con Síndrome de Cotard tiende a creer sinceramente que el plano de la realidad en el que se encuentra su cuerpo no es el mismo en el que se encuentra su mente consciente, y actúa en consecuencia.
Lo que experimentan las personas con Síndrome de Cotard es muy parecido a la manera en la que algunas personas fuertemente influenciadas por una cultura o religión determinada pueden llegar a pensar acerca de su cuerpo, el resto de personas y el medio que habitan; la diferencia es que las personas con el síndrome perciben así las cosas siempre, independientemente del contexto, a causa de unfuncionamiento anómalo de algunas de sus estructuras cerebrales.
El Síndrome de Cotard recibe su nombre del neurólogo francés Jules Cotard, quien a finales del siglo XIX acuñó el término de Síndrome de Negación para describir el caso de una mujer que creía estar muerta y tener podridos todos los órganos internos. Esta persona, al creer que estaba suspendida en algún punto entre el Cielo y el Infierno, no creía necesario comer, ya que el planeta Tierra había perdido todo su significado para ella.

La idea fundamental es la desrealización

El concepto de desrealización implica la idea de percibir los datos que nos llegan sobre el entorno como algo ajeno a la realidad de quien los percibe. Puedes experimentar algo parecido, por ejemplo, si estando en una habitación con poca luz colocas una de tus manos ante los ojos. Verás la silueta de una de las partes de tu cuerpo, que es algo que ya has memorizado a lo largo de tu vida, y notarás que sus movimientos se corresponden a los que tú quieres que haga. Sin embargo, la oscuridad puede hacer que, aunque todos los datos que tienes acerca de la mano se correspondan a los que asocias con tu propio cuerpo, tengas la sensación de que la mano no es tuya o está disociada de ti en algún aspecto.
Algo así es lo que viven las personas con Síndrome de Cotard: toda la información sensorial acerca de ellos mismos y el entorno parece en regla, pero a pesar de ello persiste la sensación de que nada de eso tiene significado o es irreal. Además, este delirio es lo suficientemente amplio como para poder tomar distintas maneras de manifestarse. Algunas personas creen que están muertas, otras tienen la sensación de ser inmortales, e incluso se dan casos de pacientes que sólo perciben algunas partes de su cuerpo como algo extraño o que está descomponiéndose.

Causas del Síndrome de Cotard

El Síndrome de Cotard es complejo en sus manifestaciones y en sus causas, que se encuentran en el funcionamiento del cerebro. Como hemos visto, el procesamiento de la información proveniente del exterior es correcto, lo que falla es la respuesta emocional de la que debería acompañarse este procesamiento, ya que todo carece de significado. Por eso, se cree que la raíz principal del delirio nihilista se encuentra en el funcionamiento anómalo de la parte del encéfalo asociada al procesamiento de las emociones: el sistema límbico, en la base del cerebro.
En cualquier caso, el Síndrome de Cotard nos enseña que el cerebro humano lleva a cabo tareas muy complejas y variadas para que podamos percibir e interpretar cómodamente la realidad. Que este proceso sea automático y la mayoría de las veces salga bien no significa que alguna de estas piezas no pueda llegar a fallar, dejándonos con unos ojos, narices y bocas que informen correctamente sobre un mundo sin significado.

Referencias bibliográficas:

  • McKay R1, Cipolotti L. "Attributional style in a case of Cotard delusion".Conscious Cogn. 2007 Jun;16(2):349-59. Epub 2006 Jul 18.
  • Young AW1, Robertson IH, Hellawell DJ, de Pauw KW, Pentland B. "Cotard delusion after brain injury". Psychol Med. 1992 Ago,; 22(3):799-804.

Adrián Triglia

Psicólogo 

14 extraños y desconocidos trastornos psicológicos

Existen síndromes más conocidos, como el de Estocolmo o el de Diógenes, pero también existen otros que son menos comunes y que afectan a más personas de lo que creemos

A día de hoy, la mente humana sigue siendo una de las mayores incógnitas que existen. Delirios, estados disociativos, experiencias abrumadoras, anomalías cerebrales, etc. Tan inquietantes como atrayentes, tienen la capacidad de fascinarnos y de ayudarnos a contemplar la mente humana como algo maravilloso, infinito y asombrante.
No obstante, mientras que la mayoría de nosotros ha oído hablar de trastornos mentales como la esquizofrenia o el trastorno obsesivo compulsivo, hay una larga lista de condiciones psicológicas que son tremendamente extrañas e inusuales. A continuación os presentamos una lista de problemas mentales no tan comunes que afectan a la gente común:

1. Delirio de Capgras
Quien lo padece tiene la firme convicción de que una persona cercana ha sido reemplazada por un impostor idéntico. Este síndrome o delirio es más frecuente en las personas con esquizofrenia, aunque también se da en pacientes con demencia, epilepsia o con traumatismos craneoencefálicos.

2. Síndrome de Fregoli

Es el inverso al delirio de Capgras. En este caso, la persona que lo sufre tiene laangustiosa creencia de que diferentes personas son, en realidad, una sola persona que cambia su apariencia o que se disfraza.
Al igual que el Capgras, el síndrome de Fregoli ocurre con mayor frecuencia en personas con esquizofrenia, aunque también se ha presenta en pacientes con demencia, epilepsia o lesiones cerebrales traumáticas.

3. Delirio de negación o de Cotard

La persona afectada tiene la creencia delirante de que está muerto, de que no existe. De que está en estado de putrefacción o que ha perdido su sangre u sus órganos internos. Se observa con mayor frecuencia en pacientes con depresión psicótica o con esquizofrenia.

4. Paramnesia reduplicativa
Consiste en la creencia delirante de que un lugar ha sido duplicado, es decir, que existen simultáneamente copias de ese mismo lugar. Por ejemplo, el paciente puede pensar que el hospital en el que se encuentra ha sido duplicado y ha cambiado de ubicación. Es algo así como que el paciente siente que hay mundos paralelos.

5. Síndrome de la mano extraña

Las personas que lo padecen creen que su propia mano no pertenece a sí mismos, sino que tiene vida propia. A veces, las personas con este dolencia personifican el miembro extraño y creen que este ha sido poseído por algún espíritu o algo similar. Generalmente, este problema aparece en personas que han sufrido daños en el cuerpo calloso, el cual une los hemisferios cerebrales.

6. Micropsia o macropsia

Es una afección neurológica en la que la percepción de la imagen, el espacio y el tiempo se distorsiona. El síntoma más preocupante es la alteración de la imagen corporal, ya que quien lo padece está confundido con respecto al tamaño y a la forma de partes de su cuerpo. Esto ocasiona verdadero temor y alarma.
Esta dolencia se asocia con migrañas, tumores cerebrales, consumo de drogas, infecciones… El mejor tratamiento es el descanso. También es conocido como el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas.

7. Síndrome de Jerusalén

Se caracteriza por la presencia de ideas obsesivas, delirios u otro tipo de experiencias relacionadas con temáticas religiosas. Estas experiencias se desencadenan en una visita a la ciudad de Jerusalén.
El síndrome no se limita a ninguna religión y suele surgir en personas que tenían un historial de enfermedad mental anterior a su estancia en Jerusalén. Los delirios o las ideas obsesivas suelen disiparse tras varios días alejados de esa zona.

8. Síndrome de París

El síndrome de París se da en ciudadanos japoneses durante su visita a la capital francesa. Estas personas sufren una crisis nerviosa durante su visita; no obstante, también se ha observado en los turistas japoneses que visitan cualquier parte de Francia o de España en general.
Parece ser un cuadro grave derivado del choque cultural, a partir del cual experimentan síntomas físicos y emocionales de ansiedad, tales como desrealización, despersonalización, ideas delirantes, alucinaciones, etc.
De los 6 millones de turistas japoneses que visitan la ciudad cada año solo hay unos 20 afectados. Se sospecha que los desencadenantes pueden ser la idealización, la barrera del lenguaje, el cansancio físico y mental y la confrontación con hábitos culturales radicalmente diferentes.

9. Fuga disociativa

La persona que sufre este episodio viaja de manera inesperada y deambula perplejo por el lugar sin ser consciente de su identidad y de la razón que lo ha llevado hasta allí. Generalmente, estos episodios se precipitan por el padecimiento de un fuerte período de estrés emocional y físico, la ingestión de sustancias psicotrópicas, enfermedades médicas…

10. Síndrome del acento extranjero

La persona que lo padece habla su lengua materna con acento extranjero. Es una enfermedad poco frecuente y suele ocasionarse tras un fuerte traumatismo craneal o alguna lesión que afecte a los núcleos cerebrales del habla.

11. Síndrome De Estocolmo

Se caracteriza por la simpatía y lealtad que una persona secuestrada le profesa a su secuestrador. Este síndrome se ha descrito en secuestros, violaciones, abuso infantil, sometimiento conyugal, etc.
Como curiosidad, este síndrome debe su nombre al robo de un banco en 1973 en Estocolmo (Suecia). Los rehenes quedaron tan unidos emocionalmente a sus secuestradores que incluso llegaron a negarse a testificar en su contra.

12. Síndrome de Lima

Es el caso contrario al síndrome de Estocolmo. Aquí, los rehenes acaban resultando simpáticos a sus captores, los cuales sucumben a sus deseos y necesidades. Es posible que esta reacción obedezca a los sentimientos de culpa y a la indecisión moral de los secuestradores.
El origen del nombre surgió a partir de la toma de rehenes en la Embajada japonesa de Lima (Perú). Catorce miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) tomaron a cientos de rehenes durante varios días. Entre ellos, políticos, diplomáticos y militares. Pero, con el paso del tiempo, los secuestrados fueron siendo liberados gracias a que los secuestradores comenzaron a entender la situación que estos estaban viviendo.

13. Síndrome de Stendhal

El Síndrome de Stendhal se caracteriza por la ansiedad física y emocional, por las experiencias disociativas, por la confusión e incluso por las alucinaciones que una persona padece cuando contempla una obra de arte.
Esto ocurre, generalmente, cuando se está observando una obra particularmente bella o se concentra de manera exagerada en una sola creación. Podemos designar bajo el mismo rótulo a la reacción similar que experimenta una persona cuando se enfrenta a una inmensa belleza en el mundo natural. Por lo general, esta experiencia es limitada y las personas afectadas no necesitan una intervención que vaya más allá de las medidas de apoyo.

14. Síndrome de Diógenes

Este síndrome se caracteriza por la dejadez extrema, el aislamiento social, la apatía y la acumulación compulsiva de basura. Se encuentra principalmente en los ancianos y se asocia a la demencia progresiva. A continuación, os comentamos algunas curiosidades del hombre que le dio nombre a esta enfermedad.
Diógenes de Sinope (412 o 404 a. C. hasta 323 a. C.), era un filósofo griego, cínico y minimalista. Su filosofía se basaba en la creencia de que el propósito de la vida era vivir una vida de virtud, de acuerdo con la naturaleza y rechazando todos los deseos convencionales (riqueza, poder, salud y fama).
Se dice que vivió en un barril de vino en las calles de Atenas. Era famoso por su descaro y desparpajo en sus intercambios con Alejandro Magno. Se cuenta que, en una ocasión, Alejandro Magno le dijo a Diógenes “Pídeme lo que quieras”, a lo que contestó: “Quítate, que me tapas el sol”.
Los trastornos que hemos expuestos son solo unos pocos de una enorme lista repleta de asombrosas enfermedades que nos dejan pasmados. ¡Esperamos que os haya gustado!